Tiritas De Papel: “El Túnel Del Tiempo” Jorge Patricio Covarrubias Ramirez

“Tiritas De Papel”, nace de una serie de “micro-vivencias” relatadas por el profesor Jorge Patricio Covarrubias Ramirez, dada su importancia decidimos unirlas para rescatar, y darle el valor que se merece en la historia de nuestro Talagante. Luego de un café, “El Profe” nos autorizó a compartirlas, aquí, con ustedes. Esperamos que a través de ellas, echemos a volar la imaginación, recordando estas maravillosas anécdotas de este querido “Maestro” Talagantino.

34 001 “He recorrido un largo camino, he visto miles de amaneceres y puestas de sol; he llevado conmigo la promesa de cambiar el paradigma de miles de niños y jóvenes.; he vibrado con sus sueños, esperanzas, tristezas y alegrías; siempre esparciendo la semilla de la cultura y el saber. Muchos me llaman maestro y para mí es un honor que me nombren así. Si; he ejercido el noble arte de educar, he sido profesor aquí en la Provincia de Talagante, por muchísimos años y ésta es mi historia la que escribo y comparto con Uds.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiritas de papel: “El túnel del Tiempo “Jorge Patricio Covarrubias Ramirez

“Mis comienzos”


Corría 1968; tiempo de verano, y un muchacho muy delgado y tímido, ya había terminado su Enseñanza Secundaria(6º Humanidades), un gran logro para esos tiempos en que sólo un 27% de los jóvenes, terminaba sus estudios de Liceo. Se aproximaba Marzo y la inquietud de ese joven entonces, era que iba a hacer. Estaba en esos días, nervioso , expectante, cuando ve en “El Mercurio” de un día Domingo, un aviso que decía:”Se necesitan vendedores a domicilio”. Siguió leyendo y la Empresa se llamaba Plan 10, y según el aviso había que ir puerta a puerta ofreciendo por catálogo artículos de línea blanca y eléctricos. Se fue al día siguiente a una sucursal en Peñaflor, con sus antecedentes, le hicieron una entrevista y …¡quedó seleccionado!. Allí le explicaron, todo aquéllo que debía o no debía hacer el inexperto vendedor. Debía presentarse 48 hrs después, en la oficina para empezar su nuevo trabajo. Llegó el día, le entregan el catálogo de artículos (Unas 20 hojas plastificadas en un portafolio, con imágenes, precios, condiciones de pago, etc) y junto a ellas, un mapa con su primer recorrido. Debía partir desde la entrada a Peñaflor(donde está la Estación de Gasolina), hasta el cruce de Malloco, por una vereda y al día siguiente por la otra.
“Y partí, con mi portafolio bajo el brazo, visitando casa a casa(a veces dentro de una propiedad, habían otras ), y el diálogo que se producía era más o menos así:
¡Aló!¡alo!; de adentro, normalmente una mujer contestaba:¡Sí!¿Qué quiere joven?
¡Señora, yo le venía a mostrar algo súper interesante!(sic)
¿Qué sería, joven?¡Espere voy para allá!
(Y la señora salía normalmente secándose las manos en el delantal y arreglándose el pelo), entonces; cuando estaba ya cerca, yo con mi mejor sonrisa le decía:¡Buenos Días, distinguida dama(para subir el ego, ja,ja); mire, quiero que vea estos productos que le traigo , son una oferta increíble y a precios insuperables.(ahí yo le pasaba el catálogo a ella, para una primera inspección, luego se lo pedía para destacar el producto que yo quería que comprara)
¡¡Mmm, están bonitos ahh, decía ella, y ahí yo daba el zarpazo final. ¿Podríamos entrar para que Ud. vea con mayor comodidad?
¡Pero claro, pase joven!.. y adivinen…yo pasaba…no sin antes preguntar si había perros bravos!
Ya adentro la señora, sentada en un sillón, y yo en otro, preguntaba por el precio de televisores, refrigeradores, camas, menaje etc, ¡¡Ah y ofrecía tecito , con pan calentito.
Luego de un rato,(y asesorada por el experto, o sea yo, ja,ja),ella pedía el producto, yo le daba las condiciones de pago, completábamos un contrato (en triplicado) era firmado por el cliente y yo enviaba el original a las oficinas.
El producto llegaba en un plazo de dos semanas (lo repartían en camión). Yo tenía un sueldo bajísimo, ganaba la comisión de venta , por tanto vender era lo esencial. Y así se me pasaba el día, visitando casas, y a veces con suerte vendía hasta siete productos en una jornada ($$$$, venga la comisión). En cuanto a los horarios partía a las 9:00, paraba a las 13:00(para colar, sentado en una plazuela cualquiera, un sándwich y un refresco) y luego hasta las 17:00 Hrs, que debía volver a la oficina a informar sobre las ventas del día.
Ese trabajo lo recuerdo con mucho cariño, porque aprendí a persuadir, convencer, se me quitó el temor de hablar con seguridad, aspectos esenciales para mi trabajo posterior como profesor.
Debo destacar también, que en esos años, había poca locomoción, no había celular, se caminaba mucho, pero mucho y la gente era sencilla, amable, confiada, abría las puertas a extraños sin problemas. En esta etapa, también aprendí a tenerle miedo a los perros. Llegaba a una casa, llamaba y a veces no me fijaba que la puerta estaba abierta y dos o más “quiltros”, corriendo como locos a “mostrarme sus dientes”.
Los catálogos de fotos en que yo ofrecía mis productos, eran en blanco y negro; las radios de mesa eran de marca “Gründig”, los televisores “Westinghouse”,”Bolocco” “Geloso”, había refrigeradores”Philco” y cocinas”Mademsa”, todo muy moderno para la época.
Hablando de esos tiempos, Talagante; era una ciudad pequeña, todos se conocían, se bailaba en la Plaza los Domingos, el paradero de taxibuses a Santiago estaba donde hoy está la Municipalidad, la Iglesia tenía una torre imponente, toda la locomoción era por calle O´Higgins, los paraderos en la plaza y los vehículos que iban o venían de la costa, pasaban por la plaza. En esos años a la piscina que estaba bajo el puente del tren, rodeada de sauces, llegaban cientos de santiaguinos a disfrutar los fines de semana. El río traía harta agua y los piqueros desde arriba del puente, eran el espectáculo del fin de semana.
Y volviendo a mis aventuras como vendedor, un día de Mayo de 1968, si no mal me recuerdo, había paro de locomoción, y yo tenía que ir al sector de “Los Bajos de San Agustín”, sector de Calera de Tango; así que desde la oficina, un colega me llevó en su Fiat 600, hasta el cruce Malloco y de ahí yo me las tenía que ingeniar, para seguir mi viaje. Entonces, hice “dedo”. Pasó un buen rato, hasta que un camión grande, que llevaba tambores de aceite me paró. De inmediato me dí cuenta que llevaba a otras personas, en la misma condición mía atrás.
El camión se detiene y el copiloto bajando la ventana, me grita:
¡”P´a onde va amigo”! ¡A los Bajos de San Agustín, contesto yo!
¡Suba poh iñor, atrás! ¡gracias dije, y salté como un gato arriba!
(ahora no sería capaz de subirme ni a una silla, ja,ja,ja).
Arriba no faltó la mano amiga, que ayuda, y luego la conversa y el cigarrito entre los improvisados viajeros.
Habíamos recorrido como 10 minutos cuando de pronto, una frenada muy brusca nos hizo perder el equilibrio y cómo íbamos de pie y en posición de relajo, nos caímos varios al piso que estaba resbaloso; nos paramos, nos reímos pero cuando nos dimos cuenta que nuestras ropas, estaban enteras manchadas con aceite, ahí la risa cambió por un “puta la huevá!!. Y llegué a mi destino, me bajé; por el espejo alcancé a ver la risa burlona, en la boca del chofer…¡Chao CTM, musité y empecé mi misión del día.
¡No vendí nada, claro si andaba todo manchado, la gente (obvio, desconfiaba de este vendedor que parecía “pescado frito”).Visité como veinte domicilios y nada, pero nada; la gente me miraba y yo creo que se preguntaban,” qué onda con este h… solo una señora mayor me interrogó sobre lo que me había pasado.
¿Cómo volvía a la oficina, así todo manchado de aceite?.

“Ecos de la guerra”


Bueno y pensando como volver, todo manchado, caminé hasta la ruta principal que quedaba como a seis cuadras de donde yo había estado “tratando de vender” sin suerte alguna. Me miraba la ropa toda manchada y me decía a mí mismo: ¡Cómo tan h…!. Llegué al camino principal y empecé a hacer “dedo”.(había paro de buses); pasaron cinco, diez, quince minutos y nada. Decidí entonces caminar y caminé y caminé, a ratos miraba hacia atrás por si venía alguien que se “apiadara” de mí; hasta que una camioneta me paró, como a la media hora y me trajo de vuelta a Peñaflor y me dejó en la Plaza. De ahí a la oficina “a pata” como ocho cuadras, por calles concurridas y en donde yo sentía que todos miraban a este “pastel”. Lógico que al chofer de la camioneta le tuve que contar “la gracia” y el “h…” no paraba de reir; y yo por dentro ¡Grrrrr!.
Cuando llegué a la oficina pasadas las 17:30 hrs, por supuesto que tuve que repetir “el chiste” y risas y más risas.
Luego de episodio y unos días después, me mandaron a un lugar que se conoce como “Colonia Alemana”, cerca de Malloco y que en aquel tiempo era habitada por familias alemanas que habían llegado a Chile, en el periodo post 2º Guerra Mundial (1946 en adelante). Bueno llegué al sector con mi portafolio. Eran como las 9:30 de la mañana, hacía frío y un poco de neblina. Golpeo en la primera casa y una señora muy rubia y con aire extranjero, me hace ademán que me vaya, desde una ventana del segundo piso de la casa; entiendo que no quiere ser molestada, entonces sigo mi camino; las casas estaban separadas unos 200 metros una de otra; eran tipo casa-quintas, así que; en la próxima con mi mejor voz varonil grito:¡Alo! ¡Alo!…¡Nada!; ¡Alo, Alo!, grito más fuerte y una puerta se abre y un señor de pelo blanco, de unos 55 años, alto, fornido, camina hacia mí y me habla con un castellano muy precario…¡Ya voy!. Luego, al llegar; abre la puerta y me dice en tono seco:¡Qué querer Ud.! Y me clavó sus grandes ojos azules de manera intimidante; les juro que tragué saliva; me dio temor ese tremendo “gringo”, que debe haber medido cerca de 2 mts.
¡Bueno, yo pasaba por aquí, para ofrecerle algunos artículos para el hogar, radios “Gründig; alemanas legítimas, le digo…¿Radios alemanas?…dice él…a ver a ver!. Y yo le muestro el catálogo, él observa con detención varios productos de origen teutón y al “gringo fiero” se le ilumina la cara como “cabro chico”; es decir con los artículos de su patria al gringo “me lo comí con papitas”.
Me invitó a pasar, la casa era maravillosa, un gran living, chimenea, sillones hermosos, cortinaje fino, una amplia terraza, un gran comedor; entonces el hombre se sentó, me ofreció un sillón y comenzó a hablarme, en palabras salpicadas con el alemán, que había peleado en la guerra, también que había perdido a casi toda su familia, recordó que en el frente ruso donde combatió por su país, los hombres morían de hambre, de frío; de enfermedades; “morir como moscas”, me dijo. En eso estábamos conversando cuando apareció su esposa, bonita, alta, rubia; quién me dio la mano. Él le dijo algo en alemán y ella salió para luego traer café y”kuchen”. Ella no hablaba español.
En eso estábamos tomando el café , cuando de pronto, se siente el vuelo rasante de unos aviones de guerra de la FACH. El “gringo” se para, agarra a la “gringa” y corre desesperado a buscar refugio. Antes de desaparecer del amplio living, me grita al borde de la histeria:¡Correr tú también, son bombarderos ingleses que venir!¡Yo me paré y corrí tras de él para no contradecirlo; lo cierto que el tipo tenía una especie de “bunker”, al cuál se accedía desde una pieza interior, levantando el piso; había una escalera iluminada y se llegaba a una especie de sótano que tenía iluminación, un refrigerador, alimentos almacenados, agua purificada, un baño y dos camas, también ventilación; menaje y muchas otras cosas.
Pasado el susto, el “gringo”, su mujer y yo subimos. Transpiraba el pobre hombre, se sentó y me ofreció un cognac. Yo rechacé el trago y sí acepté más café y kuchen. Él no dijo nada, yo tampoco, pero me di cuenta del trauma que les había dejado la guerra.
El gringo que se llamaba Helmüt, tomó el portafolio de nuevo, lo volvió a revisar y hablándole en alemán a su mujer algo que casi entendí, para luego decirme:¡Yo querer tres radios “Gründig” y Viva Deutschland!¡Viva, Viva, dije yo!.(ni leso para no decirlo)
Hice la venta, me despedí, el gringo me acompañó a la puerta, me dio su manaza, la señora sonrió y yo me despedí contento y triste a la vez. Levanté la mano por última vez y seguí mi rutina de ese día.

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Foto de graduación, Sexto Año de Humanidades y la dama que aparece en 2º fila, rodeada por dos varones es la madre del actual Alcalde Raul Leiva.

“La Escapada”


Un día de Junio de 1968, vuelvo a visitar la “Colonia Alemana”, con mi oferta irresistible y mi amigo inseparable(el portafolio), cuando caminando y caminando por esas parcelas, me siento llamar:¡Oye, Oye tú!¡Oye!. Me doy vuelta y era una dama de unos 38 años, pero muy bien llevados, quién me llamaba. ¡Si!, le digo…¿Qué se le ofrece, distinguida dama?. La dama en cuestión era otra “gringa”, quién me dice, con un castellano “champurreado”…¡Oye!…¿Qué vender tú?. Le explico, lo que vendo línea blanca, y artículos electrónicos por catálogo y ella me pide que se los muestre. ¡Claro, le respondo; pero… ¿aquí en la calle?.¡Bueno, si tú quieres, vamos a mi casa que está allí!¡y sin más, me toma del brazo y casi corriendo me lleva a su casa!. Yo debo decir , que en ese tiempo tenía 18 años, y lógico me sentí intranquilo frente a esta “gringa loca”, que además era grande y corpulenta, aunque a decir verdad atractiva. Abrió la puerta y me invitó a pasar…¡no haber perros, no haber nadie, porque vivir sola, yo venirme hace cinco años de Alemania con mi mamá pero ella no acostumbrarse aquí y volver a nuestro país. ¿Y Ud. por qué no se fue con ella?¡No, dijo ,casi en un grito, a mí gustarme Chile y mucho los chilenos!.
Yo tragué saliva; a todo esto estaba sentado en un sofá de cuero de tres cuerpos, grande, y la gringa la tenía sentada al frente. De súbito, ella se para y se viene a sentar al lado mío y me pide que le muestre el catálogo. Se lo paso, ella lo comienza a hojear, y me doy cuenta con espanto que se me acerca más y más, al punto de poner el catálogo abierto, un cuerpo en su rodilla y el otro cuerpo en mía. Comencé a transpirar helado, sentía su respiración y ella a centímetros de mi joven humanidad. Repentinamente, cerró el portafolio y me pregunta por mi nombre, dónde y con quién vivo, si tengo novia, y finalmente; poniéndose de pie y tomándose el pelo en forma muy coqueta, me lanza el dardo fatal: ¿Qué opinar tú de mí?¿Te gusto así?.Yo estaba mudo, aterrado, hasta me puse tartamudo y le dije:¡Ud. es una señora muy educada!. Ahí quedó la c…!. Ella me toma por los hombros, enojadísima y me grita:¡No interesar para mí ser educada, yo preguntar otra cosa…o tu no ser hombre!
Ahí ya “caché” para donde iba el cuento, así que murmuré en voz baja:¡esta vieja quiere “ukelele”!. Yo lo dije en voz baja, pero ella escuchó la última palabra y me dice, ahora en un tono más pausado:¿Ukelele, Ukelele? ¡Qué significar eso!¡Nada, nada, apunté yo, es solo una palabra!.
Entonces, y de repente la gringa se me acerca, me abraza y casi en una súplica, dice ¡A mi nadie quererme, tampoco tú, yo estar muy sola!¿Quieres quererme tú , un solo ratito?.
Me paré como pude, la abracé, le dí un beso en la mejilla, y salí desesperado escapando hacia la puerta: antes de salir le aseguré que vendría otro día, mientras ella casi llorando me pedía que no me fuera. ¡Tengo que irme, debo volver a mi trabajo, chao, otro día nos vemos!, le alcancé a gritar desde el portón de salida. Salí de allí una vez más con el corazón apretado. Unos pocos metros más allá me puse a llorar.

“Casi preso”


Siguiendo mis rumbos como vendedor viajero, me correspondió un día de Septiembre de 1968, recorrer el sector de Calera de Tango. Era un día precioso, los árboles cuajados de flores, pajarillos por doquier y una brisa mañanera exquisita. Había pasado por varios domicilios y aún no había vendido nada, pero esa gente supercariñosa y buena, como lo son nuestros compatriotas del campo, ya en esas horas me habían ofrecido en dos casas, cafecito y pan amasado. Seguí mi camino, hasta que llegué a la Tenencia del lugar; en donde entré y el Suboficial de Guardia; un hombre grueso, cara colorada, medio rubio, bigotes y manos “gordas” me dice: ¿Qué se le ofrece joven? Yo, un poco atolondrado, empiezo a decirle:¡Bueno, Señor, yo pasaba por aquí, porque me pareció que sería interesante que….¡Oiga, amigo, no le dé tantas vueltas al asunto y vaya al “grano”!…¿Qué desea?¡Mostrarle a Ud y sus colegas unos productos de catálogo(al tiempo que le extiendo el sempiterno portafolio)¡A ver, a ver!…¿Qué tenemos por aquí? ¡Mmmm, y empezó a hojearlo lentamente..yahhh….Mmmm…ajaaa, y en eso estaba cuando se para y grita hacia dentro: ¡Pérez, Gallardo, Rubio; vengan p´ca!
(Los tres llegaron como chicos a los cuáles les van a dar dulces) y se pusieron a mirar el catálogo,(una curiosidad, el tal Rubio, oh, paradoja de la vida, era muy moreno, ja,ja,ja!!!)
Tres carabineros incluyendo el Suboficial, se interesaron por televisores “Westinghouse” de 20″, así que hicimos los contratos y todo OK. El suboficial me pregunta..¡Oiga, joven!…¿Cuándo nos llega la mercancía? ¡En dos semanas más, Señor, le digo, ya guardando mis cosas y preparando la partida. Me despedí de manos y el “gordo” me suelta una “bomba”¡Oiga, mire que si no llegan las h…, Ud. queda detenido por “venta fraudulenta”, ja,ja,ja…!¡Yo muy serio le digo; ¡No se preocupe, eso no pasará!!!.
¡Y me fui!… transcurrieron casi tres semanas y un día paso de nuevo por el sector y …¡adivinen…me encontré con mi Suboficial , quién en un tono socarrón y de evidente molestia antes de saludarme, me dice…¡Se va a tener que quedar “preso, por iñor, los televisores “ñaca la piriñaca”!…¿Cómo le digo, no han llegado?.. ¡ A ver!…¿ Puedo hacer una llamada a la oficina, para ver el asunto?¡Si claro; Ud tiene que arreglar la “cagaita” !.Llamé y consulté, y me dicen que hubo un retraso, pero que en tres días más llegará el pedido.
Le trasmito al hombre la información y él me contesta más molesto aún…¡Bueno si de aquí a tres días no hay novedad, yo mismo lo voy a buscar a Ud. a su oficina en Peñaflor y lo mando a guardar a la “sombrita”…¿Entendió? .¡Está bien, no se preocupe, sólo le pido un favor!…¿Podría Ud. llamar a la oficina, cuando lleguen las “tele”?.
Y efectivamente, al tercer día llamó confirmando la llegada de los productos…¡Yo respiré profundo…¡Me había salvado de ir al “chucho”


“Un final abrupto”


Pasado el 18 de Septiembre de 1968,( que por primera vez lo pasaba con “platita” y hasta con “polola”; dejando el alma en las ramadas que estaban en el Estadio, e incluso con viaje a las de Calera de Tango), bueno como todo lo bueno se termina, hubo que volver a la “pega”. Claro que después de lo bailado, comido y “zangoloteado”, no nos esperábamos una noticia mala, mejor dicho, pésima. Vino a la oficina nuestra en Peñaflor, un gerente de “Plan 10” desde Santiago, para comunicarnos que la sucursal nuestra se cerraba a partir del 1º de Octubre, por reestructuración de la Empresa y que todos los agentes de ventas de la sucursal, estaban despedidos a contar de esa fecha. A mí me dio pena, claro, pero tenía solo 18 años, era soltero, vivía con mis padres; sólo que ya le había tomado el “gustito” a la “plata”, por la independencia que otorga. Gracias a Dios, no había contraído deudas, así que no era tan grande el problema. Pero claro, habían en la Sucursal, tres chiquillas casadas, madres solteras a quiénes la noticia no les hizo ninguna gracia.
El Gerente, ordenó en ese momento que se pararan las ventas, que se iniciara la entrega del local, también empacar, limpiar, ordenar, archivar la documentación y pagar el último arriendo y los insumos. Luego nos dijo que a partir del 10 de Octubre estaban listos los finiquitos y que teníamos que ir a Santiago (a la oficina Central) a cobrarlos.
El ánimo nuestro cambió, el humor también, nadie se presentaba a la hora a trabajar esos últimos días, había silencio entre nosotros, nadie contestaba el teléfono y había “ambiente” de despedida.
Y llegó el día final; nos reunimos en el frontis de la oficina, vino un camión a retirar escritorios, sillas, máquinas de escribir, documentación y un sin fin de otras cosas. El camión se fue, y lo seguimos con la mirada como si ahí se fuera parte de nuestras vidas y esperanzas. La secretaria y dos personas más bajaron la cortina metálica, que se trabó y no quería cerrar, haciendo más difícil y duro el momento; hasta que logró bajar, pusieron los candados; nosotros nos miramos(éramos seis), hubo abrazos, luego la despedida y el deseo de buena suerte(no sin antes alguna lágrima furtiva que rodó por más de alguna mejilla).
Y así terminó mi primera experiencia laboral; a finales de Octubre nos pagaron el finiquito,(algo así como $200.000 pesos actuales); una cantidad ínfima porque no teníamos casi sueldo, el fuerte nuestro, eran las comisiones por venta.
Y me finiquitaron en mi primer trabajo y también la “polola”, me dio por esos días “el puntapié final, ja,ja,ja,ja!. Es decir quedé “sin pan y pedazo”.
¡No importa, me dije; ya saldrá algo, ya viene fin de año y a lo mejor para Marzo, “salta la liebre”

“El Comienzo”


Llegó el comienzo del verano; (Febrero de 1969), y ya me había olvidado de mi primera experiencia laboral. Comencé entonces a pensar que iba a hacer a partir de Marzo. No tenía plata; así que había pocos panoramas y como tenía mi “orgullo”, no quería pedirle dinero a mis padres, que tampoco tenían una situación económica buena; por tanto a “mascar lauchas” no más. En eso estaba por esos días, cuando llega a mi casa un Director de Colegio, quién me conocía y además sabía, que yo había terminado mi Enseñanza Secundaria. Golpeó… salí a abrir y me dice:¡Hola, Jorge Patricio; vengo a conversar contigo, a hacerte una propuesta!… Yo, intrigado lo hice pasar al pequeño living de la casa de mis padres, le ofrecí asiento, también un jugo; el cuál aceptó y le digo sonriendo: ¡Ud. dirá Don Waldo!…
El caballero se acomodó, se cruzó de piernas y con voz fuerte y clara comienza a decirme, que si yo estaría en condiciones de ejercer como profesor, porque él necesitaba un “profe joven”, que tuviera deseos de “hacer carrera”. Yo estaba nervioso, no me lo esperaba…¿”profe” yo?… no supe que contestar así que le pregunté: ¡Pero Ud. sabe que yo no tengo título, que vengo saliendo del Colegio!…¡Eso no importa, porque puedes empezar como Licenciado en Humanidades y después puedes ingresar a la Universidad a estudiar, Pedagogía, claro si es que no decides otra cosa!, me expresó con mucha convicción.
En eso estábamos cuando entró mi madre, el caballero se puso de pié, la saludó y le explicó a mi mamá el motivo de su visita…¡Vengo a buscar a su hijo, para que se inicie como profesor en la Escuela Parroquial!…. ¿Qué le parece señora?. Mi madre se encogió se hombros, miró al profesor, también a mí y sonriendo nerviosamente agregó… pero…¡Cómo va a enseñar este chiquillo, si es tan joven y qué sabe de enseñanza!.
Ahí Don Waldo Díaz Galindo, le contestó riendo: ¡De eso, no tiene qué preocuparse; allá lo “pulimos” lueguito!.
¿Qué opinas mamá?¡ Ahh, no sé, éso lo tienes que ver tú, me contestó!. ¡Bueno, dijo el profesor, yo me retiro, los dejo conversando y te espero el Lunes en el colegio(era Jueves) para que me des la respuesta, mira que ya se acerca Marzo y debo tener la plantilla de “profes” listas.
Esa tarde, en casa conversamos el asunto, yo a decir verdad no estaba muy convencido;(la verdad me daba temor), pero mi padre, quién no estaba en casa en la mañana, me dijo algo que me hizo sentido:¡Hijo!…¡”Más vale un pájaro en la mano, que cien volando”!,Ud. no tiene trabajo, le están ofreciendo algo seguro, decente y …pruebe…¿Cómo sabe, que más adelante le pica “el bichito” de la Educación?.
Y ahí terminé por convencerme; así que el Lunes a las 9:00 de la mañana estaba en la oficina del Director.

“Primer Contrato”


“Y llegó el Lunes, me puse mi mejor”pinta”, y partí a la Escuela Parroquial, que está aún en la Plaza, al costado de la Municipalidad. Eran las 9:00 en punto cuando hecho un “atado de nervios y dudas”, llegué al portón principal, toqué el timbre dos veces, hasta que una señora con delantal color marrón, se acercó, abrió la puerta y me dijo en tono amable:¿Qué se le ofrece joven?…Yo contesté en voz baja…¡Tengo una entrevista con el Director, Don Waldo Díaz!…¡Ahhh, pase, joven yo le aviso al Director, pase, pase; por aquí!.
Era una Escuela vieja, de adobe, pasillo estrecho, largos y antiguos corredores. Al doblar en el pasillo de entrada, había una pequeña oficina, mal iluminada, llena de papeles, un antiguo escritorio y un viejo sillón. Ahí en esa modesta oficina, estaba el Director. La señora le dijo que yo lo esperaba, y él sonriendo y sobándose las manos exclama:¡Jorge Patricio, puntual el hombre, buenos días( miró hacia atrás y tomó una silla, la acercó y me ofrece asiento).¡A ver, a ver; me imagino que tuviste tiempo para analizar mi propuesta incluso con tu almohada, así que supongo que…¡Acepto, le dije yo, en tono seguro!…¡Perfecto, muchacho; entonces, vamos “al tiro”, a ver los cursos, el horario y firmar tu contrato de trabajo!. El Director, entonces, consulta una carpeta, la lee en voz baja y luego me entrega la nómina de cursos(5º a 8º, Inglés, y Primer Año).
¿Primer Año; Inglés?…dije yo con espanto…¡Sí!…agregó él, son las horas que necesito cubrir, pero no te “pases películas”, los alumnos aquí son obedientes y educados. Luego me dio el horario, de Lunes a Viernes hasta las 13:30 Hrs y el Miércoles de 14:00 a 16:00 (porque era tarde deportiva). ¡Y en cuanto al sueldo, Jorge Patricio van a ser $18.000!…(como 400 “lucas” de hoy)…¿Qué te parece?…
¡Bien, bien, expresé, me parece bien, señor Díaz!…¡Entonces firma aquí, aquí y aquí!…¡Y firmé mi primer contrato y pasé a ser oficialmente profesor, a partir del 1º de Marzo de 1969.

Con mis colegas, todos muy jóvenes y al centro la Sra Yolanda Ortega, Directora(Esc. Corvi)

Con mis colegas, todos muy jóvenes y al centro la Sra Yolanda Ortega, Directora(Esc. Corvi)

“Pollito nuevo, en corral ajeno”

Salí de la oficina del Director y no sé por qué transpiraba helado, como que me daban ganas de volver marcha atrás y decirle al Jefe, que se olvidara del compromiso y el contrato, más caminando un par de cuadras, me fui calmando y pensé: ¿Por qué no voy a ser capaz, si soy joven, tengo un buen discurso (bla,bla), y si además me prometieron ayuda?. Llegué a mi casa y como es lógico me preguntaron cómo me había ido y cuándo les dije que había firmado contrato mi padre hizo el siguiente comentario:¡Hijo, haga lo que haga de aquí en adelante, asegúrese, escuche bien, asegúrese; de hacerlo lo mejor posible!. ¡ Bueno papá, contesté, así lo haré, gracias!¡ Ah, y siempre, puntual, jamás atrasado!…¡Sí papá, gracias, así será!
El tiempo pasa rápido, así que compré algo de ropa, un pantalón, camisas, un par de corbatas y quedé listo para mi debut.
Y llegó el esperado día: A las 7:45, estaba parado en la entrada del colegio, bien vestido, pelo corto, zapatos relucientes; a esa hora empezaban a llegar los primeros apoderados con sus hijos. A decir verdad, yo me veía tan niño, como alguno de los alumnos de los cursos mayores que estaban allí esperando entrar. Faltando diez minutos para las ocho se abrió el portón principal y todos ingresamos al patio. Yo, entré con ellos, miraba alrededor como buscando alguien conocido, callado, permanecía parado en ese lugar, como si fuera un alumno nuevo; el corazón me palpitaba más rápido y tenía como un nudo en la garganta. A las 8:00 en punto sonó la vieja campana, y todos corrieron a la formación. Yo me quedé en ese momento estático, mudo, sin moverme, cuando de súbito vino un alumno casi de mis edad , me remece y me grita en forma perentoria: ¡Qué “estai” esperando h…, para ir a formarte!,…¿A qué curso “vení vo”?… Yo como en una situación surrealista, no “atinaba”, no le contesté nada…pasaron segundos que se hicieron eternos, hasta que veo a la distancia, viniendo hacia mí a Don Waldo Díaz quién con amplia sonrisa, exclama:¡Don Jorge Patricio!…¿Dónde estabas tú?…¡Pensé que no venías, vamos a la sala de profesores, para presentarte a tus colegas (el muchacho que estaba conmigo antes, cuando vio venir al Jefe, corrió y se “hizo humo”).
Con grandes zancadas caminó el Director y yo detrás como un escudero rumbo a la sala mencionada. Entramos y había varios profesores;( algunos fumando incluso a esa hora); entonces Don Waldo, carraspeó y habló al grupo:¡Un momento de atención, por favor!… ¡Este joven es el nuevo profesor; se llama Jorge Patricio Covarrubias, y va a ser el “teacher” de Quinto a Octavo y además profesor de Primer Año, así que démosle la bienvenida:¡Hola, dije…Muchas Gracias, Gusto de Conocerlos… y dicho ésto, fui dándole la mano a todos!. Todos me saludaron y me desearon buena suerte, así que esa buena acogida me sirvió para calmar mis nervios.
Eran como doce profesores, cinco de ellos, mujeres.
Terminada la presentación, me pasaron el Libro de Clases, miré el dorso; Octavo B, y junto al Jefe que me acompañaba, nos dirigimos a la sala del curso antes mencionado. Al entrar, se acabaron los murmullos, las risas y gritos del primer día y la sala quedó en silencio; un silencio impresionante; allí parados estaban frente a cuarenta y cinco alumnos; el Director y yo.
¡Buenos Días alumnos, dijo Don Waldo!…¡Buenos Días ,Señor Director, contestó al unísono el coro de estudiantes! …¡Espero que hayan tenido unas buenas y descansadas vacaciones y hayan regresado con ganas de estudiar!…¿Cierto?¡ Sí señor!…respondieron los alumnos. ¡Bueno, agregó el Jefe, les voy a presentar a su nuevo profesor de Inglés… él es Don Jorge Covarrubias, así que espero que Uds. lo “traten como él se merece”….Dicho esto me dice:¡Ya Don Jorge, salude a los estudiantes!…¡Y yo con voz segura, clara y firme dije:¡Buenos Días, alumnos!…¡Buenos Días, Señor Profesor!, contestaron ellos, luego les ofrecí asiento y todos se sentaron sin hacer ruido.
En ese momento el Jefe, me dijo: ¡Ya, colega, el curso y la clase es toda suya, cualquier problema estoy en la oficina!.
Y empecé, mi primera clase de Inglés, que versó sobre los números del 1 al 20…la clase terminó sin sobresaltos, hasta que la campana tocó para recreo. Estaba cerrando el Libro de Clases, cuando el estudiante que me había “mandado a formar” de manera “poco académica” a la llegada y en el patio, se acerca y muy nervioso me dice: ¡Disculpe señor profesor; lo confundí con un compañero nuevo!…¡Le ruego que no me acuse con el señor director!…¡Tranquilo, muchacho…agregué yo más “empoderado” de mi posición, anda al patio; todo bien y olvidado!.


” Aroma de Bienvenida “


Al día siguiente, a este novel profesor le correspondía su primera clase con su curso principal; ¡Primer Año!. Llegó temprano al colegio, se fue derecho a las sala de profesores, tomó el Libro de Clases, y al salir se encontró con un auxiliar(persona del aseo) y le preguntó: ¡Disculpe, señor!…¿Dónde queda la sala de Primer Año?…El hombre lo miró… y después de un par de segundos respondió:…¡La primera sala a la derecha, jefe!…¡Perdón!…¿Ud, es nuevo por acá?…¡Si!… le explicó, ¡Gracias!.
Llegó a la sala, se sentó en el pupitre del profesor, abrió el Libro, en la sección de la lista de alumnos y…¡horror!…¡eran 52 “penecas”. Después del primer impacto, se paró, contó los pupitres y efectivamente, estaban allí las 52 mesas y sillas para cobijar a tan numerosa “tribu”. Estaba en esos afanes cuando sonó la campana y todos a la formación. Fue breve, después del saludo inicial, luego solo un par de instrucciones del Director y a clases se ha dicho.
Primer día…para el olvido…media docena de “críos” que lloraban, con “pataleta”, porque se querían ir …decenas de madres, preguntando un sin fin de cosas, como horarios, tareas, uniforme, colación, útiles escolares etc, etc.
Cuando al fin pudo empezar; aún no se calmaban tres “llorones”, no les hizo caso, hasta que dos se calmaron. Como a la media hora de clases, estando todos allí, siente un “olor” muy fuerte a “caca”…¡ ¡En ese momento, muy complicado el maestro recorre la sala y efectivamente “el compadre llorón” que quedaba, se “había faldado”…¡Tío me hice “caca”!… expresó con angustia…¡Bueno hijo, quédate tranquilo, vamos a ir a buscar a tu mamá!, le respondió el profesor. Ahora el problema para él era, como se comunicaba con la madre del niño para que lo viniera a buscar, porque en esa época nadie tenía teléfono en su hogar.
Jorge, nuestro profesor, salió de la sala y afortunadamente había cerca una señora que al ver la cara de “afligido” del maestro, le preguntó que le pasaba: ¡Un “cabro chico” se hizo entero!, le respondió y la buena señora le contestó:¡Déjeme ver quién es, porque yo conozco a casi todas las mamás del colegio!…¡Claro, pase, mire Ud, a ver, a ver…ése “rubiecito” que está allí, dijo…¿Lo conoce Ud?…. ¿Cuál…Cual?…¡Ése!.. dijo el profesor…¿Ese?…¡Pero si es el Rosendo, el hijo menor de mi comadre Lupita!… yo “agora” mismo, le voy a avisar, para que lo venga a buscar; no vive “ná” lejos, así que no se preocupe “na” Ud!.
Y salió la “bendita” señora, mientras tanto empezaron los demás a pedir permiso para ir al baño, al parecer más que por necesidad, era para tomar “aire fresco”. Mientras tanto el profesor, comenzaba la clase, preguntándole el nombre a cada niño, mientras pasaba la lista. El hedor era insoportable, se abrieron las ventanas y así, un poco de brisa pudo entrar.
Mientras tanto, el “cagaíto” estaba callado, sentado, ensombrecido, angustiado, con la mirada fija en el piso, esperando a la mamá. Cuando ésta al fin llegó, lo retó y lo quería castigar; ante tal situación, Jorge, le pidió que se calmara que había sido un accidente, que quizás se debía a los nervios del primer día y que no había motivo para castigarlo.
Ella, una mujer ya madura, le ordenó el bolsón, guardó sus útiles y bruscamente sin despedirse lo sacó de la sala y del colegio, sin siquiera dar las gracias.
¡Ése fue mi aromático inicio de clases!

“El Bomba”


En un colegio pasan todos los días historias, anécdotas que a veces se quedan en la memoria por siempre. Todos saben que la época escolar es la más hermosa y aquélla que se recuerda con mayor cariño. Son muchas las imágenes, rostros, recuerdos que se atesoran para siempre.
Jorge, días atrás se encontró con un ex-alumno de su primer curso y luego de los saludos de rigor, los abrazos, el profesor preguntó:¡Si yo te hice clases en Primer Año!…¿Qué edad tienes , tú ahora?…¡Ah,ja,ja,ja, respondió el hombre; sólo 52 “profe”!…¿52?…¿Cómo?…¡ Tú, estás equivocado, muchacho!…respondió el maestro. Conversaron un rato, recordaron nombres y apodos de los estudiantes, también algún chascarro y luego se despidieron
Y volviendo a esos tiempos de colegio…en aquella época la Escuela Parroquial atendía sólo a una población escolar masculina, por tanto los roces, las peleas infantiles eran frecuentes. Pero eran “peleas limpias”, sólo con las manos y pies; sin otros “ingredientes”. Y habían algunos “matones y choros” como siempre se dan. Asistían a la escuela en esos años y eran famosos, los niños del hogar “San José”, una casa de acogida para niños en situación de abandono y que era sostenida por el Padre Joseph Doherty. Bueno, entonces cómo es lógico esperar, los “angeles” del Padre José, andaban en “patota” y cuando alguno de ellos tenía problemas, el grupo lo protegía y si había “mocha”, no se demoraban mucho en ir a la “collera”.
Y había uno de ellos al que nadie podía tocar. Era un muchacho de unos 16 años, pelo corto, corpulento y muy “malas pulgas”. Le decía “El Bomba”, y le pegaba a todo el colegio, nadie le ganaba a los “combos”.
Estaba comenzando Abril, cuando llegaron a la Escuela, dos hermanos provenientes del Sur. El mayor de ellos, llegó al mismo curso del “Bomba” y algo del “sureño” no le gustó a nuestro amigo; por tanto comenzó junto a otros de sus “compinches” del Hogar, a molestarlo , acosarlo, amenazarlo, burlarse etc. El niño nuevo, pasaba y el otro le hacía una zancadilla, o lo empujaba etc. Incluso al hermano menor un día lo botaron de “puro gusto” nomás. El “sureño”, David era su nombre era alto, muy delgado, brazos largos, muy respetuoso, vestía impecable y un “detalle” era “zurdo”. Así pasaron días, semanas; en que fueron agredidos de palabra y acción y los chicos nuevos no decían nada, no acusaban y aguantaban “estoicos” el vendaval.
Un día cualquiera el “Bomba”, le dijo: ¡A “vo” te voy a pegar, me “caí mal”, “flacuchento”, te voy a dar hasta que me canse, ah y a tu hermano también!!!…David, muy tranquilo, le respondió…¡Si tú me tocas a mi hermano, yo lo voy a defender!…¡ Ah, soy “chorito” también, mira que a mí nadie me pega, yo aquí “la llevo”!. Y dicho ésto lo empujó y le lanzó un puntapié, que tiró a David de bruces al suelo. Se estaba parando David, toda sucia su ropa y sus rodillas sangrando, cuando apareció el Director, quién advirtió. ¿Por qué están peleando Uds?… ¡Fuera de aquí, los dos a la oficina!
Allá en la Oficina Don Waldo, a quién le gustaba el boxeo y de hecho en algunas ocasiones hacía poner los guantes a estudiantes que querían solucionar un problema; entonces aprovechando que al parecer había un conflicto latente entre ellos; les dijo:¡Aquí nadie pelea, pero si tienen algún problema, les invito para el Viernes en la Cancha, y con guantes, veamos que pasa!…¿Están de acuerdo?…¡Al tiro si quiere!… dijo el “Bomba”; mientras David pidió que sin acusar, ni mandar suspendido y que estuviera el Director como garantía.
Y llegó el Viernes. Como a las 13:00 empezó la cancha a llenarse de curiosos y chicos que iban a presenciar la “masacre”. Un profesor de Ed. Física les puso las vendas, los guantes y salieron al “ruedo” los dos alumnos…Al principio no se hicieron mucho daño, como si se estudiaran el uno al otro. De repente, David; conecta un tremendo golpe en la nariz a su adversario y éste al ver sangre en su rostro, se abalanza con furia, pero fue para peor; el “sureño, mostrando una cintura increíble y una zurda demoledora, le dio una “paliza” al “Bomba” hasta dejarlo tirado en el suelo inconsciente y que para reanimarlo tuvieron que lanzarle agua.
Desde ese Día, el “Bomba” nunca más, molestó a David y a su hermano. El “matón ” había probado con dolor de su propia “medicina”.
David fue a partir de ese momento, aceptado, querido y se convirtió en el héroe de sus compañeros.
Una vez más se había dado el hecho que nunca hay que subestimar a nadie, porque te puedes llevar una sorpresa.


“Pasteleros a sus pasteles”


El Año 1969, quedó grabado en la memoria de Jorge porque fue el inicio, el comienzo de una larga trayectoria docente. Sus clases fueron de menos a más y cada mes se sentía con más confianza. Sus alumnos de Primer Año, ya en Agosto estaban juntando sílabas y al comienzo de Noviembre más de la mitad leía frases y oraciones: Para finales de Diciembre vino el examinador fiscal (en esos años el Ministerio, nombraba un examinador para los Colegios Particulares) y éste al tomar examen de Castellano, Matemáticas y Ciencias, comprobó, que sus “peques” tenían las competencias para el Segundo Año; (todos menos cinco).
El tiempo pasa rápido y llegó el año 1970, ( Abril para ser más preciso); un episodio tragicómico ocurrió en el colegio y quedó grabado por lo insólito de la situación. Resulta que en esos años, los sueldos de los profesores eran bajísimos (vaya novedad) y el dinero no alcanzaba para cubrir los gastos del mes. Se vivía muy, pero muy apretado y varios profesores eran casados, con familia, niños en etapa escolar; deudas; por tanto los docentes de la Escuela Parroquial, comenzaron un día de Reunión de Consejo a proponer ideas de como lograr reunir fondos; para mitigar el impacto de las deudas y otras penas económicas. Y ahí en esa reunión la imaginación de los “profes” tomó vuelo. Unos propusieron Rifas, otros Bingo; no faltó el que dijo una Kermesse, también un Baile con Orquesta; un Festival de la Canción etc. Hasta que alguien expuso una idea novedosa y espectacular: El profesor Marambio(Q.E.P.D.) dijo:¡Oye, escuchen…¿Por qué no organizamos una velada de Boxeo Profesional y nos traemos de Santiago tres parejas de boxeadores, hacemos tres combates preliminares y dejamos para el final a Godfrey Stevens( En Noviembre de 1969 había peleado el titulo mundial, con Sosho Saito en Japón), en un desafío a 12 rounds con el Campeón de Chile peso pluma?.
¡Ahí quedo la “escoba”, traer al mencionado boxeador; que cinco meses antes había peleado un título mundial; además al campeón de Chile de la categoría pluma y no conforme con eso, además seis boxeadores profesionales, simplemente parecía “una cosa de locos”!. Entonces el profesor Marambio muy tranquilo les dice:¡Para ganar plata, hay que primero invertir!…¡Pero!… ¿Cómo, Jaime(así se llamaba), de dónde vamos a sacar plata, si éso es lo que no tenemos? Y el maestro replicó muy convencido…¡Muy fácil, el sueldo de Mayo, se pone entero a disposición del equipo organizador que nombremos y ahí hay caja!
A varios les gustó la idea, a otros les quedaron dudas, Jorge sintió temor de quedar “sin pan ni pedazo”, pero Jaime muy seguro y con decisión contestó:¡”Quién no asume riesgos, no cruza el rio”!. Al final se hizo una votación y la idea se aprobó por amplia mayoría, sólo un voto en contra y dos abstenciones ( pero igual debían sumarse al resto).
Y se hizo la comisión. Una era el equipo organizativo, otra de ventas( la promoción de entradas, y el stand con bebidas, completos, empanadas, cerveza, dulces etc,etc,) la siguiente era el equipo de apoyo(carteles, audio, promoción del espectáculo, afiches) y a Jorge y otro profesor le correspondió contactarse con los representantes de los boxeadores, negociar los montos de la presentación y preocuparse de la locomoción(había que ir a buscarlos a Santiago, traerlos y luego llevarlos a la Capital de vuelta).
Para un día Sábado, el último de Mayo a las 20 Hrs, quedó como fecha para el evento. Las comisiones nombradas cada una hizo lo propuesto, hubo varias reuniones de coordinación para análisis; el sueldo de Mayo iba a ser la caja y el equipo negociador se fue a principios del mes a Stgo, a realizar el intento. Se hicieron dos reuniones con el representante de los boxeadores y el precio final fue $200.000 de la época(cerca de cinco millones actuales, de los cuáles la mitad era para el retador del japonés). Muchísima plata, pero bueno ya estaban lanzados en el proyecto, así que había que “echarle p´adelante” nomás.
Se acercaba la fecha, el tiempo estaba malo, había llovido, hacía frío por las noches y lo peor de todo, es que a pesar del empeño y esfuerzo de las comisiones se habían vendido pocas entradas. Ya estábamos en la penúltima semana de Mayo y el análisis de las ventas era preocupante.(sólo un 30% de las 500 entradas se había vendido).Cada una de las entradas costaba $1000 y la “cosa” iba lenta.
Y llegó el día tan esperado. A las 14:00 nos reunimos en la Escuela, hicimos un chequeo, comisión por comisión; todo OK, menos las ventas de entradas, las cuales habían tenido un leve repunte; pero bueno “a lo hecho, pecho” ; y Jorge y su colega partieron en tres taxis arrendados a buscar a la comitiva.
Llegaron a la Federación de Boxeo y ahí les esperaban todos los deportistas. Entraron a una pequeña oficina y ahí tuvieron los maestros una breve reunión y junto a eso, la entrega de un anticipo de $100.000, pesos (requerimiento hecho por el representante con anterioridad).
Se subieron a los autos, cargaron los bultos y todos a las 17:30 rumbo a Talagante. A Jorge le correspondió venirse con Godfrey Stevens, su manager y otra persona en uno de los móviles. En el trayecto nadie habló, silencio total, sólo la música de la radio les acompañaba. Llegaron a Talagante y llovía levemente con viento y todos se dirigieron al vestuario arreglado para la ocasión.
Estaba todo dispuesto ya, las luces, el presentador, el equipo de sonido, la música, el ring con cuerdas rojas, la carpeta o lona verde, los árbitros etc. El equipo organizador hizo los últimos chequeos: El stand en plena función, portería, controladores de ventas de entradas, equipo de vigilancia, etc; todo OK.
A las 19:30 Hrs se encienden las luces del ring, el presentador baja la música y hace el anuncio:¡Señoras y Señores, en media hora más, aquí en Talagante y con Uds, el retador del campeón mundial de peso pluma Godfrey Stevens! Aplausos de unas galerías casi vacias; no más de 150 personas se habían congregado.
Pero lo peor estaba por venir. Faltando diez minutos para las ocho, ocurrió una situación no prevista, fatal y terrible para los maestros. Resulta que a ninguno de ellos se le ocurrió solicitar vigilancia policial, y entonces; al no haber tal vital presencia de Carabineros, una turba hizo presión sobre un viejo portón de acceso, el que cedió y entraron violentamente y en tropel, por supuesto sin cancelar la entrada, cientos de personas. No hubo nada que hacer…no hay manera de enfrentar una muchedumbre desenfrenada y agresiva; por tanto a las 20 Hrs. en punto partió muy a pesar nuestro, la velada boxeril más esperada por la comunidad de profesores del colegio. Las graderías repletas, colmadas de fanáticos disfrutaron de una linda velada(la mayoría sin pagar) y mostraron verdadero fervor con aplausos y vivas para el retador mundial. Como algo anecdótico se puede decir, que el único que ganó fue el stand de comidas y bebidas, porque vendió todo, el resto sólo pérdidas. El espectáculo terminó, se apagaron las luces, el público se retiró y las comisiones entraron a reunión para una evaluación final
A las 22:00 Hrs, en una sala pequeña y mal iluminada se hizo el pago del otro 50% al representante de los deportistas, los que de inmediato regresaron a Stgo. dando las gracias y dejando la puerta abierta a una nueva velada si así lo querían los docentes.
Por supuesto que el panorama fue desolador después de la actividad. Preguntas sin respuestas, tristeza, rabia e impotencia. ¡Pérdidas totales…ese mes se quedaron “sin chicha ni chancho”, con los bolsillos “pelados” y eso sí con una lección bien aprendida:¡”Pastelero a tus pasteles”!


“Sueños y Realidad”


El reloj de la historia avanza y ya estamos en 1972.Con mi flamante título de profesor y en una carpeta bajo mi brazo, llego a la Dirección Departamental de Educación ( hoy Dirección Provincial). Cómo Uds. ya habrán advertido mis días en la Escuela Parroquial habían llegado a su fin en Diciembre de 1971; por acuerdo mutuo con la Dirección del Colegio y me fui feliz además con una carta de recomendación. A partir de ese momento mi intención era ingresar a la educación fiscal y para tal propósito una mañana de fines de Febrero me acerco a la Departamental con el fin de encontrar una vacante en algún establecimiento de la Comuna.Llego al mesón con mi documentación y me atiende “Pepe” Leiva (Q.E.P.D.), funcionario de esa repartición, quién esa mañana tenía un rostro serio y como molesto(cosa extraña en él, porque era muy alegre y bonachón). Él no me conocía por tanto se acerca y me pregunta: ¿Qué se le ofrece joven? ¡Señor, le respondo…vengo por la posibilidad de una vacante en algún establecimiento fiscal de Talagante!. Él en ese momento se da vuelta y se dirige a una repisa con archivadores, coge uno, lo abre y poniéndose los anteojos comienza a revisarlo con atención.
Mientras tanto yo miraba la oficina y observaba tantos papeles, documentos, esos teléfonos a magneto, escritorios y en el centro de la oficina la foto del Presidente Frei. En eso estaba esperando cuando “Pepe” se acerca y sacándose los lentes me dice:¡Para Talagante nada, sólo quedan dos vacantes; una para la Escuela de “Lonquén” y la otra para la Escuela “Santa Rosa de Chena”!. No sé por qué, de verdad no tengo explicación, elegí la segunda opción y fue así como a partir del 1º de Marzo de 1972, me había convertido en flamante profesor de esa Escuela.
Y llegó el día esperado. Tomé una liebre (taxibús) Talagante -Santiago y me bajé en Santa Rosa de Chena; allí una caminata de unas cuantas cuadras hasta llegar al Colegio( hoy Paul Harris), me esperaban. Me recibió la Directora ,la Sra. Carmen, una señora rubia de edad mediana, alta y de rasgos finos; a ella me presenté con mi orden de trabajo y mi título profesional.
Era una Escuela grande, grande; con muchos alumnos, con tres jornada de trabajo, la primera con cursos que ingresaban a las 8:00 y salían a las 11.30 Hrs, luego el segundo turno era de 11:30 a 15:00 y el último su ingreso era a las 15:30 hasta las 19:00 Hrs. Habían allí muchos profesores (la mayoría de Santiago) y unas cuántas coleguitas muy jovencitas y hermosas. Poco tiempo pasó para que este “pechito” quedara prendado de una de ellas. Era una morena espectacular, me tenía “loco”, era alta, unas piernas bien contorneadas, cintura perfecta, unos labios…oh, esos labios; y como es lógico, luego de un coqueteo previo, algunos chocolates, miraditas, cartitas y otras cositas, comenzamos a salir. Al principio fue linda la relación, había empatía, cariño, nos complementábamos bien; ella era cariñosa, muy cariñosa, salíamos, nos reíamos, yo me sentía feliz con ella; pero el “cuento de hadas” duró poco como alrededor de cinco meses, porque ella era de gustos “caros” y yo con mi sueldo de “profe”, no “clasificaba”. Ella no me decía nada, pero con el tiempo , me di cuenta que la relación se iba enfriando; la notaba rara, ya no quería ir al cine o a comer ni a bailar como antes; también la notaba como “distante”, menos cariñosa, menos fogosa; y eso me tenía mal, porque yo estaba derechamente enamorado hasta “las patas”.
Un día conversé con un amigo y le conté lo que me pasaba y él me dijo:¡Hue…,esa “mina”, no quiere nada con “vo”, o te encuentra “poca cosa” o tiene otro hue…. Ahí me cayó “la teja” y me dí cuenta que en esa relación yo daba todo y ella casi nada.
Así que un día sentado en un escaño de la Plaza de Armas, y luego de una tarde de cine; la abracé muy fuerte, le tomé las manos y le dije con mucha emoción:¡Francis, yo te amo, te amo con todo el corazón, pero como tanto te amo, te quiero dejar en libertad de acción, te prometo que no te voy a molestar, ni buscar, ni llamar…nada, sólo quiero que seas feliz!. Ella me miró con lágrimas en los ojos y me respondió:¡Jorge, gracias por haberme entregado lo más puro de tí… tus sentimientos, y gracias…gracias por no forzarme, pero no puedo, no puedo, no quiero hacerte daño. Yo igual te quiero mucho, pero no quiero que sufras…no quiero…no quiero…dicho esto.. se paró y se fue corriendo. Yo me levanté, corrí tras ella, pero no la encontré…(desapareció entre la multitud de gente a esa hora en el centro de la capital).
Al día siguiente en la Escuela, la veo llegar y mi primera intención fue ir a hablarla, pero fiel a mi promesa de no molestarla, ni buscarla o llamarla, desistí y me quedé con el corazón “apretado” y un nudo en la garganta. Nunca más la abordé, nada de nada, al poco tiempo, pidió licencia médica y luego solicitó el traslado para Santiago. ¡Por supuesto ni siquiera se despidió!.¡Nunca más supe de ella!
Muchas preguntas me quedaron por hacer…¿Me amaba, estaba enferma, tenía algún problema, otra relación; estaba embarazada? ¡Muchísimo tiempo, por lo menos dos años me costó olvidarla, pero como en todas las cosas, el tiempo es tu mejor aliado!


“Los Caras Sucias”


Bueno y me quedé sin polola nomás, harto me costó olvidarla, pero como las penas no pueden ser eternas, un tiempo después en Octubre, de 1972, recibo una invitación extraordinaria.
Resulta que a la Escuela “Santa Rosa de Chena” se le extiende una solicitud, para que participe en un Campeonato Nacional Escolar de Baby- Fútbol; para niños de 13 y 14 años; es decir Séptimo y Octavo Básico. La Sra. Carmen (Directora de la Escuela) cita a Consejo de Profesores y expone la situación:
Ella lee el documento, los requisitos y puntualiza que nosotros asistíamos en representación de la ciudad de Talagante junto a la Escuela de “Lonquén”, al torneo que se desarrollaría en el mineral de “El Salvador”( 3º Región) Todos quedaron muy felices con la inesperada invitación, pero dejó la Directora para el final el punto más crucial, crítico si se puede decir…¿Quién iba a cargo de la delegación?.La mayoría se excusó, aduciendo diversos problemas(estudio, hijos pequeños, vivir a cargo de adultos mayores, distancia geográfica etc). A esa altura de la reunión yo me percato que muchas miradas se dirigían a mí, como diciendo y pensando que como era joven, soltero sin compromiso; de una vez por toda, descomprimiera el tenso ambiente y aceptara hacerme cargo de la delegación deportiva. En un momento, Javiera; una profesora muy jovencita y hermosa empieza a cantar:¡Jorge, Jorge, Jorge, Jorge!; mientras que casi al instante un verdadero coro de voces repetía mi nombre. Fue entonces que la Directora se dirige hacia mí y casi en una súplica lanza la oferta:¡Jorge, tú no puedes decir que no, mira aquí todos te apoyan!¡Qué otra cosa podía decir yo que no fuera un sí, que aceptaba el honor de ir en representación de la Escuela y la Ciudad!
Javiera, la colega estaba eufórica y se acercó, me abrazó, felicitó; me dijo que no esperaba menos de mí y finalmente cuando la reunión terminó, salió abrazada a mí y me hacia cariño en las manos.
El colegio nuestro era muy pobre, la mayoría de los niños vivían en un campamento paralelo a la línea férrea, que se llamaba “La Pirámide”(Hoy está ahí el Restaurant “La Carreta”). Vivían ahí cientos de familias, sin luz, agua, alcantarillado; en la pobreza más profunda que puedan imaginarse. Bueno comencé a reunir los niños, debía llevar once estudiantes al Norte; y envié entonces citaciones a los apoderados con quiénes me contacté y expliqué el motivo del viaje, los costos etc. Todos estaban felices, imaginen que algunos chicos no conocían ni Santiago. Juntar la plata para los pasajes, comprar alguna ropa, zapatillas, y algún dinero para el bolsillo fue una extrema odisea. Nos conseguimos dos tenidas completas(camiseta, pantalón y medias, más tres balones de fútbol de segunda mano).Éramos ricos, sólo había que ir a comprar los pasajes y a disfrutar el momento y la experiencia que se nos ofrecía. El Torneo reunía a 16 equipos de todo Chile y se extendía por quince días
Y un Martes de la tercera semana de Octubre iniciamos el viaje. Las madres y pocos padres, llorando despidiéndose de sus hijos, le hacían cariño, les besaban, al tiempo que me suplicaban que se los cuidara. Cuando tomamos la micro para Santiago, varias decenas de pañuelos ahogaban las lágrimas y la tristeza de la partida; mientras se abrazaban a otros familiares.
Llegamos a la Estación Mapocho a las 9:30 de la mañana y nos dirigimos al andén del tren a Valparaíso. A las 10:00 en punto partió el convoy y ya sentados en sus asientos algunos empezaron a “atacar”, los infaltables “huevos duros” y el “pan con mortadela”, no sé si por hambre o tensión por el viaje.
Antes que se me olvide, en esos años había que realizar, un trasbordo en La Calera y ahí abordar el convoy que nos llevaba al Norte, por una línea férrea angosta. Anduvimos todo ese Martes, todo el Miércoles y el Jueves a las 02 de la madrugada para el Viernes llegamos a Pueblo Hundido (hoy Diego de Almagro), muertos, muertos de hambre, sed, sueño, cansancio y ganas de ir al baño, porque el tren no traía agua en los baños; así que íbamos al baño a puro hacer “pipí”.(Además para que les cuento el aroma de ese lugar).
Entonces, apenas llegados, se me acerca un señor del comité organizador y me indica cuáles son los buses nuestros para subir a “El Salvador”. Yo le hice señas a los chicos que apenas arrastraban los pies y los bolsos. Ya al fin e instalados en los buses, nos ofrecieron bebidas, té o café, sandwiches, pastelitos; que como es obvio desaparecieron en las bocas de tan hambrientos paladares. El viaje duró dos horas y media hasta que llegamos al lugar de concentración de las delegaciones; a nosotros nos tocó un edificio muy bonito, con literas individuales, baños con agua caliente, duchas y un comedor grande. Apenas llegamos el caballero del comité organizador me tomó algunos datos, se los dí y luego me entregó las llaves del edificio al tiempo que me hacía firmar un papel como garantía del estado de las instalaciones que yo recibía. Se despidió, dándome una vez más la bienvenida y yo me fuí derechito al baño a descargar la “conciencia” y a ducharme, para luego ponerme el pijama y meterme a la cama. Eran casi la 5:00 AM del día Viernes.
Al día siguiente la levantada general fue a las 11:00 Hrs. Una persona de otra delegación me indica que debo llevar la documentación de los niños ante el cuerpo de árbitros de la competencia, quiénes estaban en una oficina preparada especialmente para tal efecto y ¡Adivinen a quiénes me encontré allá, ja,ja,ja!. A los Hnos Maturana, Héctor y Tito, los que habían sido nominados árbitros de la competencia por la ADEP( Asociación Deportiva Escolar Primaria)… quiénes se rieron harto de mí, me hicieron bromas, me preguntaron si llevaba alguna “galleta”(jugador pasado en edad), ja,ja,ja; y me desearon suerte. Así que con más confianza y feliz de encontrarme con amigos, me fui a ver a mis chiquillos.
Aquella mañana de Viernes estuve muy ocupado, preparando todo para el debut del día Sábado. Me correspondió llevar los niños al pesaje, control médico y en la tarde después de la siesta, realizar nuestro primer entrenamiento, el que estaba agendado y nos correspondía a las 17:00 Hrs. El ensayo terminó una hora más tarde y de ahí al camarín, ducha, vestirse y a tomar onces. Éstas fueron con todas las delegaciones en el comedor de los empleados del mineral y para que les cuento, cuán contento estaban mis “caras sucias”, al ver sobre las mesas, los más exquisitos manjares, quizás por muchos de ellos jamás probados. Hubo discursos de bienvenida, presentación de las delegaciones y para el final dejaron un evento inolvidable.
Aquí, quizás debo hacer una aclaración importante. En aquélla época el mineral de “El Salvador” aún estaba en manos de los “gringos” y eran americanos los ejecutivos de la mina. Dicho ésto, el suceso que ocurrió al término de la hora del té, cambió la vida a toda mi delegación. Un locutor anuncia:¡Señoras y Señores, solicitamos la presencia de los encargados de las delegaciones en este escenario!. Todos los delegados nos dirigimos al punto señalado y el maestro de ceremonia continuó: ¡Cada delegación, será apadrinada por un estamento del mineral !. Y fue nombrando los estamentos: Sindicato de maquinistas, soldadores, mineros, empleados, ejecutivos, contratistas; etc,etc. Cada uno de nosotros debía sacar un número de una caja, que fue pasando frente a los delegados formados en fila arriba del escenario. Yo estiré la mano hasta el fondo, tomé una, la solté no sé por qué y cogí una segunda y ese número lo muestro al locutor quién expresa:¡Santa Rosa de Chena; Sindicato de Ejecutivos!. Imagínense Uds. la tremenda “suerte”, la inmensa fortuna de quedar apadrinados por los ejecutivos del mineral!.Entonces, luego de terminada la ceremonia se acerca a mí un tremendo “gringo”, alto, macizo, ojos muy azules, mejillas rojas, fumando un puro y me ordena en un “spanglish” (mezcla de español e inglés):¡Yo ir a buscar niños suyos ahora y llevar a casas de nosotros los americanos, allí cuidar de ellos. Ud no preocupar!. Yo tragué saliva; me daba un poco de temor, dejar a mis niños en manos extranjeras, con gente con otras costumbres, valores, etc, pero un profesor de otra delegación, me hizo un gesto como que no debía preocuparme. Y el “gringo” se llevó a mis “caras sucias” nomás, los que se fueron más contentos que “perros con pulgas”.
Al día siguiente nos tocaba partido, nos tocó con Ovalle, los padrinos trajeron a los chicos a la cancha; venían felices mis “angelitos”, la mayoría incluso; con short, poleras y zapatillas nuevas. El debut, para el olvido; perdimos 5X1, pero ganamos en la mejor barra, los padrinos hicieron carteles y cánticos(en inglés), plumeros; y apoyaron todo el partido.
Al día siguiente debía ir a inspeccionar, ver donde y como estaban viviendo estos “diablillos” y acompañado por un supervisor me encuentro que cada casa y familia les había instalado de una forma increíble: pieza individual, cama limpia, sábanas preciosas, TV a color(acá no existía), una especie de Atari, otros juegos y todo pulcro, limpio…(imagínense que ellos vivían en un campamento sin nada). En una de las casa me encuentro con una señora de edad mediana quién me dice en Inglés:¡Yo amo a este niño!… ¡Tú me lo puedes dejar aquí conmigo, y yo después llevarlo a EE.UU…él me ha devuelto a la vida porque yo tenía un hijo de su misma edad, pero se murió; …por favor!!!
Yo le respondí a través del intérprete (el supervisor; además en ese tiempo yo no hablaba mucho inglés), que lo sentía mucho, pero que no podía regalar un niño que no era mío. Y así como ella, varias damas americanas se sintieron confortadas en sus espíritus con la llegada a sus hogares, de estas criaturas pobres que estaban viviendo un sueño.
En lo deportivo en balance final no fue tan malo, quedamos novenos de dieciséis equipos. El día lunes un postman (cartero) viene con la correspondencia y grita:¡Carta para Jorge Covarrubias!…¿Quién será?…digo yo …la abro y…¡Era la Javiera, la colega y en la carta me decía que me extrañaba, que ahora en mi ausencia se había dado cuenta que le pasaban cosas conmigo y que si podíamos conocernos más, salir y me preguntaba si yo me acordaba de ella acá en el Norte(¡Pa ná, ja,ja,ja).
A los quince días exactos, el campeonato terminó, y mis padrinos, me dijeron que por ningún motivo me iban a dejar que me trajera de vuelta a los “peques” en tren, y para tal efecto compraron boletos en Pullman Bus, y además me dieron plata para que viajásemos en taxis desde Santiago a Santa Rosa de Chena. Pero lo más impresionante fue como les regalaron ropas a los chiquillos, para ellos y sus hermanos, dinero (dólares), juguetes a pilas, muñecas que hablaban para sus hermanas, artículos de aseo y hasta a mí; el supervisor me regaló dos ternos, camisas y un par de zapatos.
El día de la despedida fue muy emocionante. Llorando las “gringas” aferradas a los chicos no se querían convencer, que había llegado el momento del adiós, en inglés les decían que eran unos ángeles, los besaban, abrazaban y les decían que jamás les olvidarían. Los niños con los ojos llorosos y sin comprender lo que esas mujeres les decían, también estaban como” aturdidos” e impactados por todo lo vivido y experimentado. Cuando los buses salieron del mineral rumbo a Pueblo Hundido donde estaba el terminal de buses, los llantos, los gritos, el adiós, la pena; de esas “gringas” se convirtió en casi histeria. Corrían como “locas” al lado de las ventanillas de los buses, cuando estos empezaron a moverse. Los niños con las cabezas afuera de las ventanas respondían con besos y algunos les gritaban ¡Chao mamá!, aumentando la sensación de tristeza y soledad, allá en la soledad del mineral.
El viaje a Santiago, fue corto, plácido, casi todos se vinieron durmiendo, soñando con esa increíble odisea vivida. Tal como estaba planificado, llegamos a la capital y luego en taxis a la Escuela. Allí una muchedumbre nos esperaba. Nos bajamos y las mamás corrieron al encuentro de sus hijos; algunos lloraban, otros estaban como paralizados; como despertando de un hermoso sueño. Al poco rato, los chicos se fueron a sus casas a contar sus experiencias, mostrar los muchos regalos para la familia; mientras yo me dirigí a la oficina de la Directora quién me estaba esperando con un café y torta. Le informé; a grandes rasgos le conté todo; ella me felicitó y me dijo que me podía ir a mi casa a descansar. Al salir de la oficina, en un pasillo angosto estaba la Javi, esperándome, quién al verme, corrió hacia mí con los brazos extendidos y llena de alegría me recibe:¡Jorge, Jorgito querido…¿Cómo llegaste?… ¡Qué bueno que estás bien!…¿Me echaste de menos?…¡ Y sin dejarme decir nada, me rodeó con sus brazos mi cuello y me dio un beso apretado en la boca!. Luego como asustada susurró:¡Perdona, perdona…es que te eché muchísimo de menos!…¿Te enojaste?…¡No, le digo, qué hombre se va a enojar por un beso de mujer…dicho ésto la abracé y le dije que me iba para mi hogar a dormir! .
Dos días después volví a la Escuela y me contaron que a muchos niños les había ocurrido algo bien extraño:¡Mostraban rabia, impotencia y enojo con sus madres, su casa y las condiciones de vida en que vivían!. Las mamás fueron en masa al colegio y querían saber por qué sus hijos reaccionaron así, después del viaje:¡Tranquilas, tranquilas…mamás…ya va a pasar…Ellos tuvieron un sueño y algunos aún no pueden, o no quieren despertar; les explicó la Directora.
¡Y así fue…al poco tiempo nuestros viajeros aterrizaron en su realidad y como siempre, volvieron a ser los “pelusas, los caras sucias”, que sus familias y nosotros conocíamos.


“Tiempos Difíciles”


A mediados de 1972, la situación política y económica del país estaba que ardía. Medio Chile paralizado, desabastecimiento, colas para comprar los insumos más elementales; huelga, violencia en las calles; grupos paramilitares, atentados, asesinato de figuras públicas; un país polarizado, no había forma de que hubiera un acuerdo entre los políticos para dar una salida democrática y válida a la desesperada situación.
El Presidente Allende era amado y odiado al mismo tiempo, mientras sus partidarios y detractores chocaban en las calles, universidades, colegios, fábricas etc.
El transporte, buses, camiones; estuvo paralizado como tres o cuatro meses. Para que les cuento, como tenía yo que ingeniármelas en ese tiempo para ir a la Escuela; debía en serio hacer verdaderos “milagros” para subirme a cualquier móvil que me acercara a mi destino. En lo que fuera, llegaba a mis clases en Santa Rosa de Chena a ver mis “caras sucias”
Por esos días convulsionados y difíciles Javiera y yo habíamos iniciado una relación. Yo debo confesar, aun no olvidaba a la Francis, pero como dice el refrán popular “a falta de pan; buenas son las tortas” y además en ese tiempo, joven, soltero, sin compromiso; me tiré a la “piscina” sin comprender ni entender que estaba hiriendo y abusando de los buenos sentimientos de una niña que me abría su corazón con sinceridad. La “Javi”, era amorosa, preocupada de mí, me llevaba al colegio sandwiches, bebidas; cuando salíamos, no se soltaba de mi mano, era muy apasionada y me entregó, todo, todo; todo aquéllo que una mujer enamorada puede ser capaz de dar a un hombre. Sin embargo yo estaba contenido, ahogado, me sentía un “rufián”; porque en el fondo de mi conciencia sabía que estaba obrando mal; así que un día cualquiera en el verano de 1973, le escribí una larga carta explicando lo inexplicable. Salimos un día Sábado de Febrero, fuimos al zoológico me acuerdo y luego pasamos a tomar onces al centro de Santiago. Allí después de un momento largo de silencio, en que ella me tomaba las manos y me miraba fijamente lancé la bomba final:¡Javi… le dije;…nuestro pololeo, dejémoslo hasta aquí, yo no puedo seguir, no quiero tampoco hacerte daño, pero me he dado cuenta que en esta relación tú has puesto todo tu ser y yo no he estado a la misma altura. En el amor se necesitan dos corazones, dos voluntades, dos pasiones; y aquí ha existido una. Perdóname, me siento bien contigo, lo he pasado bien, hemos salido; pero siento que algo me falta y no sé como alcanzarlo! Ella, sacó un pañuelo y se puso a llorar, y con voz quebrada por la emoción susurró:¡Yo sabía Jorge, que ésto nos iba a pasar, me iba a pasar…ahora me doy cuenta que tú no me quieres, porque…porque, aún no has olvidado a la Francis, y yo creí…creí, que sería capaz de hacer con mi amor, que tú la olvidaras…Ahora me doy cuenta de mi error y qué va a ser de mí ahora, si yo te amo tanto, entiendes éso…te amo tanto!!!
Siguió un silencio que para mí fue eterno…en ese momento me sentí “podrido”, abrumado, ella lloraba en silencio y ya su pañuelo era incapaz de enjugar tantas lágrimas. Ella a ratos repetía y gemía:¿Por qué, por qué; a mí me pasa ésto, si era tan bonito?
En un momento de más calma como a la media hora después y en el mismo lugar, saqué mi carta, se la entregué diciéndole:¡Toma…léela después, es una carta en donde te explico en profundidad esta partida, este alejamiento..no llores más y ya es tarde…vámonos.!
Nos fuimos al bus y el viaje fue un tormento, silencio, silencio; a veces interrumpido por un sollozo ahogado. Por esos días en las radios sonaba una canción de Leonardo Favio que repetía: “Any, Any, Any yo no te amo y sin embargo, te necesito; tanto”…creo que a mi me pasaba en ese momento, exactamente lo mismo. Nos bajamos en Malloco (ahí vivía) y la acompañe dos cuadras hasta la puerta de su casa. Llegados ahí quise abrazarla para despedirme y ella con un gesto me indica que no lo haga. ¡déjame sola, déjame sola, que solo quiero llorar…dijo… pero no quiero que tú veas mi llanto porque no lo mereces.
Casi al borde del colapso emocional musité un ¡Buenas Noches! y a paso ligero volví al paradero a tomar el bus.

 


“Nuevos Rumbos”


Nada supe de la Javi en el resto del verano, pero nada de nada; hasta que llegó Marzo de 1973 y hubo que presentarse al Colegio para iniciar un nuevo año escolar. Ese día 3 de Marzo, llegué temprano, y me dirigí a la sala de profesores. Habían llegado casi la totalidad de los docentes y noté que faltaba la Javi. A las 8:30, llegó, saludó con un beso en la mejilla a todos los presentes, también a mí; venía con anteojos oscuros que cubrían sus ojos, por tanto yo no podía advertir en ese momento su estado de ánimo ni nada. La Directora entró al lugar instantes más tarde, nos saludó cariñosamente y nos dijo que a las 9:30 iba a empezar el primer Consejo del año, y que mientras tanto nos saludáramos y conversáramos de nuestras vacaciones. Se dispusieron las sillas en círculo y cada cual fue dando sus impresiones y vivencias del verano. Yo ese verano no había salido, por tanto poco o nada tenía que contar. Después vino el desayuno y noté que la Javi se sentó lo más lejos de mí que pudo. Yo a veces sentía ganas de ir donde ella a saludarla, preguntarle como estaba; pero no me atreví. Más tarde, casi terminando el desayuno, entra a la sala un auxiliar del colegio y exclama: ¡Señor Covarrubias; teléfono para Ud!… salí de inmediato y me dirigí a la oficina de la Dirección y…adivinen… era una llamada de la Dirección Departamental de Educación, para que concurriera de inmediato a sus oficinas; porque a partir del día siguiente había sido trasladado, en forma definitiva a la Escuela Nº 26 de Talagante.
Con el corazón con una extraña sensación; alegría por una parte(por volver a Talagante) y pena por otra; por el cariño que le había tomado a los colegas y alumnos de Santa Rosa, ingresé a la Sala de Consejo y dije en voz alta a los profesores allí presentes:¡Chiquillos, he sido trasladado a Talagante a partir de mañana!. En aquel instante y no sé por qué, busqué con la mirada a la Javi, y me dí cuenta que estaba con la cabeza hundida en su cartera buscando un pañuelo.; el cuál sacó y se limpió los ojos disimuladamente. Al término del Consejo, salgo conversando con otros colegas, cuando siento a mis espaldas un toquecito suave en mi hombro; que ya me era muy familiar; me doy vuelta y ahí estaba ella muy confundida y agitada..,. ¡Así que ahora te vas!…¿Y no puedes Jorge, rechazar el traslado?…¡¡No, Javi, es una orden superior, no depende de mi, por más que quisiera; no puedo…¡Claro, dijo ella… ahora me voy a quedar sola!… Yo me encogí de hombros y agregué no muy convencido…¡Sola no; te quedas con todos estos colegas y los niños que te quieren!¿Y eso de qué me sirve, si ya no vas a estar tú?… Yo medio, o más que complicado, retrocedí dos pasos y quise convencerla con un argumento casi banal e infantil. ¡Yo estaré atento a lo que pase contigo…dije (sic)!
¡No, si yo sé que te vas a ir y te olvidarás de mí, eso lo tengo más que claro, pero antes de marcharte; quiero que sepas que me has hecho un tremendo daño, has sido “poco hombre” conmigo, me has robado mi felicidad, me has herido y ahora te vas y me dejas “botada”!.Dijo ésto , se dio media vuelta y corrió en dirección al toilette de damas, cerró la puerta y no la ví más.
Para que les cuento, ese día me vine de Santa Rosa, con el alma sombría y una sensación de pena y alivio a la vez. Dejaba la Escuela, a los “caras sucias” y a una mujer a la que no supe, o no pude amar, y con la convicción que era culpable.
A la Javi, nunca más la ví, no supe más nada de ella, de su vida, si se casó o nó, si continuó en ese colegio, su rastro, su ilusión; se perdió en la vorágine del tiempo.
Al día siguiente me presento en la Dirección de la Escuela Nº 26 de Talagante, situada en el medio de la Población “Manuel Rodríguez”, a pasos de la cárcel y el Estadio Municipal. Era un 4 de Marzo de 1973 y yo llegaba con mis antecedentes a presentarme ante el Director. Era un caballero grueso, de anteojos ópticos, ojos inquietos, quién al verme llegar a su oficina; sonriendo me dio la bienvenida….¡Qué bueno que llega gente joven!… espetó y me pidió que le entregara la documentación. Más tarde fuimos a la Sala de Profesores e hizo las presentaciones de rigor con los otros colegas; luego me llevó al curso que me iba a corresponder. Al entrar, él saludó a la docente y a los alumnos; para luego explicarles que yo a contar del día siguiente sería su profesor jefe: Era un 6to. Año. La visita a mi nuevo destino fue breve, porque me dieron el día libre; pero antes, el Director me dio algunas indicaciones, mi horario y las normas por las cuáles el colegio se regía. Yo estaba como “pollito” en corral ajeno, todo allí era desconocido para mí: El Sector, el colegio, las personas, los profesores. Jamás en ese momento, habría pensado que en aquel lugar dejaría 43 años de mi vida profesional.

“Crisis profunda”


Los primeros días de Marzo, fueron una etapa de ajustes personales, en donde comencé una reflexión profunda de todo aquéllo que había vivido los últimos años. El balance era más que satisfactorio en el plano profesional, pero en lo más íntimo de mi ser, había como un vacío existencial, que me tenía a mal traer. Todavía seguía enamorado de la Francis, pero me dolía aún más; el quiebre con la Javi; porque me sentía culpable de su dolor, su pena y resignación.
¿Por qué será que cuando uno está ilusionado con una persona, está como en otra dimensión, es como estar enfermo; crees ver, sentir al otro(a)en todas partes, en una plaza, en la calle, en medio de la gente, sientes que te sonríe, te busca, te llama, sueñas con eso, la ves en las noches en una estrella, en una gota de lluvia, en una canción, sientes que vuelas, que levitas de puro amor?. Y luego reflexionas, pero no quieres estar en un estado racional, no; quieres seguir en estado de “locura por amor”. Pensaba para mí en la canción de Doménico Modugno(cantante italiano de los años70) quién cantaba algo así ¡”El amor es como el viento; apaga el fuego pequeño, pero enciende aquéllos grandes”, y eso mismo, a mí me pasaba con la Francis…Oh, dulce Francis….¿Dónde estás ahora, y por qué tan lejos de mí?…pensaba.
¿Por qué, también no sé si por soberbia, o desquite y como consecuencia que alguien no correspondió a tus sentimientos, eres capaz de ser cruel, abusivo y quieres hacer pagar a otros u otras, lo mismo que hicieron contigo?. ¡Rechazas un amor puro y bueno, desprecias a quién te ama sin reserva y sería capaz de dar la vida por tí y lloras, súplicas; como un “imbécil”, por alguien que te rechaza y que no quiere nada contigo! Ésas son preguntas sin respuestas y me imagino seguirán siéndolas mientras existamos los seres humanos.
Pero , bueno, el tiempo va tejiendo un manto de olvido y es un bálsamo para tu dolor, así que la vida continúa y hay que seguir viviendo. Mi vida ahora está centrada en mi nuevo destino. Allí llegué y me encontré con un curso que tenía pocas normas de respeto y convivencia; así que tuve que desde un principio, poner reglas claras y precisas, para que se calmaran los ímpetus de tan desordenados estudiantes. Me asignaron la jefatura de el Sexto Año A y las asignaturas de Lenguaje e Inglés de Quinto a Octavo Año. Desde un principio pude advertir una buena acogida en los estudiantes y apoderados; claro está que hubo que ser estricto y a veces algún “reglazo o coscacho” tuvimos que aplicar para con los más exaltados(cosa curiosa, hoy día me los encuentro y me agradecen, pero de corazón esos “remedios”).
La Escuela Nº 26, había sido inaugurada el año 1968, bajo el mandato del Presidente Frei(padre), y era su construcción de madera y perfiles metálicos. Estudiaban allí unos 500 alumnos, la mayoría provenientes de sectores muy vulnerables. Los apoderados eran cariñosos, muy humildes y muchos estudiantes venían a clases con el uniforme ya raído por el tiempo y el uso. Había en ese tiempo una pobreza muy grande, difícil de imaginar en estos días. Campamentos sin luz, agua, alcantarillado, mediaguas como viviendas por doquier y familias muy numerosas, luchando para traer el pan de cada día a sus hijos.
Por otro lado, la situación del país iba de mal en peor; todo paralizado, conflictos, huelgas, escaramuzas entre partidarios y detractores del Gobierno de Allende; más en la Escuela nuestra, de verdad lo digo, se vivía otro clima; todo era normal.Entre los profesores y con los estudiantes a veces conversábamos, pero nadie, absolutamente nadie se extralimitaba.
Y llegó junto a la Primavera, el Golpe Militar ese 11 de Septiembre de 1973. Aquél día, me recuerdo, se celebraba el Día del Profesor(Aniversario del fallecimiento de José Faustino Sarmiento; un gran educador latinoamericano), y nuestro Director desde temprano nos anunció que se iba a celebrar de todos modos. Yo llegué a la escuela como a las 8:00 y por una radio a pilas que teníamos, empezamos a escuchar las noticias. Ellas anunciaban que una Junta Militar, había asumido la conducción del país y ordenaban a las radios a plegarse a una cadena nacional de emisoras. Allí supimos quiénes componían la Junta, y escuchamos los nombres de Pinochet, Merino; Leigh y Mendoza. por primera vez.Luego la radio informó sobre el bombardeo a la Moneda, los tanques en las calles y se hablaba de enfrentamientos con civiles partidarios del Gobierno depuesto.
Mientras tanto ocurría éso en Santiago, Don Juan Acevedo, nuestro Director, a las 13:00 hrs. ya tenía la carne lista, los pollos asados y las longanizas “chirriando” en la parrilla; además por supuesto ya varias copas habían apaciguado la sed de nuestras nerviosas gargantas. ¡Ya, niñitos a sentarse a las mesas…ordenó Don Juan y Basilio el auxiliar, y comenzamos a celebrar el Día del Maestro. Luego, el Director en un momento en que ya todos los comensales tenían su copa; alzó la voz y dijo: ¡Salud colegas, por ser éste; nuestro Día, brindemos por nosotros los profesores y aprovechando que están cañoneando la Moneda!…¿Por qué no nos cañoneamos nosotros?…¡Salud!.
A todo ésto, ya la radio había anunciado que comenzaba un “toque de queda” a partir de las 15:00 Hrs. y todos los chilenos y extranjeros debían estar en sus domicilios u hoteles según fuera el caso. Yo como a las 14:00, ya tenía los ojos chiquitos, y había almorzado y bebido lo suficiente.Había que pensar en la retirada, más todavía, si supimos porque alguien nos vino a informar, que a partir de las 14:30, camiones con militares comenzarían a circular.
Y apuramos el postre y el café, nos paramos de la mesa y salimos. Obvio que a esa hora no había locomoción, nada; menos a Santiago; así que me “agarré” del brazo de una colega que vivía cerca de mi casa y empezamos a caminar; por supuesto y muy a mi pesar, “me tomó el aire” y se me hacía difícil el caminar. No obstante aquéllo, pude observar que ya patrullas de carabineros y militares apuraban a los pocos transeúntes y también pude observar aviones de la FACh, los cuáles volaban en círculos por los cielos de Talagante(seguramente en prevención a un ataque al Complejo Químico del Ejército; hoy FAMAE; en calle Manuel Rodríguez).
La colega, tan buena ella, me dejó en la puerta de mi casa y mi madre terminó por entrarme; ya faltaba casi nada para el inicio del toque de queda. A la hora señalada se sintió el ulular de la sirena del Cuerpo de Bomberos; un sonido largo, agudo, lúgubre, triste y con esa advertencia se dio inicio a la orden de permanecer al interior de los hogares.
Yo me fui a dormir la “mona”; como a las 21:00 Hrs, desperté y me pude dar cuenta a través de las imágenes por TV, de la grave situación, que afectaba al país; mostraban los noticieros (en blanco y negro), el bombardeo a la Moneda, el incendio de la misma, la muerte del Presidente y las declaraciones de las nuevas autoridades militares.


“Tiempos turbulentos”


Ese día del 11 de Septiembre, estuvimos “encerrados” toda la tarde, la noche; y se hizo extensivo a todo el día siguiente. Recién el día 13, por un lapso de 3 Hrs, se autorizó a la población a salir a comprar víveres. Como “cabros chicos” después de un “castigo” de mamá, la gente salió y al encontrarse en las calles con amigos, vecinos o familiares, se abrazaban como si largo tiempo no se vieran. Yo, como es lógico; también salí; y lo primero que me impactó ese día fue descubrir que las colas para comprar habían por “arte de magia” desaparecido y que en las estanterías de supermercados, panaderías, carnicerías, rotiserías; etc,etc. había de todo y ya nadie tenía que levantarse a las 5:00 A.M, para conseguir los insumos necesarios para llevarlos a cada hogar. Pero a mí, me quedó una “espinita clavada” y quise ir a Santiago el Viernes 14, para ver con mis propios ojos el Palacio de la Moneda. Ya ese día el “Toque de Queda”, regía entre las 18:00 Hrs y las 06:00 de la mañana; así que “el copuchento” invitó a un amigo,”otro más copuchento”, y nos fuimos para la capital en una “liebre”, Talagante -Santiago;
llegamos allá como a las 14:00 Hrs y grande fue nuestra impresión de ver el Palacio bombardeado, vehículos quemados en el frontis, las huellas de los cañonazos en murallas, puertas y ventanas; la Bandera Presidencial, quemada por el fuego y para que les cuento; cientos de soldados alrededor del lugar, también Carabineros; todos con un brazalete amarillo y sus armas apuntando hacia los edificios cercanos. Nadie hablaba, menos tomar una foto(estaba prohibido), la gente estaba como incrédula, en estado de shock y nosotros, continuábamos con nuestro recorrido alrededor de palacio, que al parecer consistía sólo en “evaluar los daños”,ja,ja,ja. Según mi recuerdo, hacía como media horas que estábamos dando vueltas por el lugar, cuando se pronto se siente el tableteo de ametralladoras, gritos de los militares, para que los transeúntes buscaran refugio, mientras las balas rebotaban en el pavimento, por todos lados. Nunca jamás había corrido tan rápido , agachado, gateando en el suelo en busca de un lugar seguro; nos metimos al fin a una galería en Calle Morandé y nosotros que entramos y las cortinas que son cerradas por los locatarios. A mi, el corazón ya se me salía por la agitación y el susto. Y ahí estuvimos como 40 minutos esperando. Nunca supe el motivo de la balacera, ni tampoco era algo relevante, cuando lo único que importaba era “salvar el pellejo”. Me volví a Talagante con el otro “ña copucha” y como es lógico no nos quedaron ganas de ir a “hacer la gracia” de nuevo.
Mientras tanto volvimos al Lunes siguiente a clases, nadie hablaba mucho y lo primero que notamos fue que hubo cambios de autoridades; a nivel de Gobernación, Municipalidad y también en Educación. Algunos días después, llegó al colegio la autoridad militar designada en el área de educación. Era un oficial de ejército, rubio de ojos claros; de mediana estatura, con uniforme; quién nos reunió y nos advirtió: ¡Señores profesores, a partir de esta fecha, yo soy el encargado de los colegios…Queda prohibido toda manifestación política, o que se distorsione la misión y el sentido del “Pronunciamiento Militar”(sic)…Luego habló de la Patria, del marxismo y bla,bla,bla!
Estuvo como media horas y cuando se fue supimos por boca del Director , cuáles otras “recomendaciones”, había dejado el personaje en cuestión.
Las actividades en el colegio quedaron entonces bajo supervisión de la autoridad militar; a través de los Directores de los establecimientos quiénes estaban obligados a “denunciar”; cualquier actividad sospechosa que a su juicio fueran contrarias al nuevo régimen; sobre todo aquéllas relacionadas con Historia, Literatura, y Artes.
A pesar de las restricciones impuestas, los alumnos ajenos a la contingencia, siguieron con su vida escolar casi “normal”, sólo interrumpida por el toque de queda que duró harto tiempo y que no permitía salir a la calle a determinadas horas. Llegó el 18 de Septiembre( todos a desfilar), luego las Graduaciones y los paseos de fin de año. En esos años se iba normalmente a un balneario llamado “El Trapiche” que estaba situado en Peñaflor. Había allí piscinas naturales, árboles, césped, juegos es decir era un lugar apropiado para hacer asados y picnic.Los chiquillos juntaban la plata y nos íbamos de paseo de fin de año..
Como algunos estudiantes ya eran grandes (16 o más años); se manejaban muy bien solos así que no era necesaria la presencia de apoderados. Ellos hacían el fuego, asaban la carne, las chiquillas preparaban las ensaladas, se disponían las mesas, las bebidas y todo listo para almorzar. Luego de la merienda abundante , todos a arreglar, lavar los platos, botar la basura y luego a descansar. Y en ese momento era cuando los chiquillos o se iban a bañar; otros a descansar; algunos a dar alguna caminata por el lugar o jugar a las cartas etc. Tres horas después, a tomar onces, fuego otra vez; más carne, pollos, té o bebida.
Ya empezaba a bajar el sol; y los chicos entonces querían jugar a otra cosa: adivinanzas, escondida, el “corre el anillo” y todo con penitencias.
Era en ese momento cuando al que perdía, se le daba una misión. Por ejemplo: ¡Tenía que ir a preguntar algo, o besar a alguien o entregar una prenda! Lo cierto era que a medida que iba oscureciendo las penitencias iban “subiendo de tono”; por tanto cuando yo me daba cuenta que la cosa se ponía seria daba la orden:¡Ya niñitos, a levantar todo, que nos vamos; recibiendo por supuesto una rechifla más grande que la que se da en un estadio…¡Un ratito más “profe”, no sea “malito”! y yo inflexible daba por terminado el paseo!.
¡Cuántos pololeos o romances, incluso matrimonios comenzaron a urdirse a partir de estas actividades, y yo sin tener conciencia de ello, fui el promotor de tan lindos e inolvidables momentos!

“El Tiempo Pasa”


Por allá, un lejano 1974, comencé a trabajar en la Educación Vespertina; sin dejar de lado la Diurna por supuesto ; llegué a la Escuela Nº 1, a trabajar con adultos (3º Nivel) que corresponde a 7º y 8º. Habían grandes maestros allí, en ese establecimiento. Las clases eran de 19:00 a 22:00 Hrs, y en esas aulas pude conocer gente muy valiosa, que trabajaba de día y al atardecer concurría a completar sus estudios de Enseñanza Básica. Fue mi primer contacto como profesor con otra realidad, otro mundo; gente sacrificada, muchos con familia, casa, hijos y además con el sueño de alcanzar nuevas metas para sus vidas.
Claro está que también asistían jóvenes que habían desertado de la escuela diurna y buscaban en ésta, una nueva oportunidad. Algunos eran inquietos, revoltosos; otros iban con la esperanza de encontrar pareja, y los menos a estudiar. Cómo es lógico se formaban grupos; los mayores siempre trabajaban juntos y los jóvenes hacían lo mismo. Yo aprendí bastante de esa nueva experiencia y sobre todo a tratar a personas mayores que yo.
Y también quedaron algunas situaciones para la anécdota ,como aquéllas, claro está que no faltaron algunas señoritas que se propusieran conquistar el corazón de los “profes” más jóvenes. En cuanto a mí…¡no recuerdo nada especial y si lo hubo no me acuerdo, ja,ja,ja!!!.
Al año siguiente, me integro a trabajar como profesor de Inglés en el Liceo Vespertino, y ahí la cosa fue más exigente, porque debía atender la asignatura desde 1º a 4º Medio. Aquí también me encontré con excelentes profesionales, quiénes me acogieron con harto cariño y me ayudaron en todo momento. .Fueron cinco años que permanecí en esas aulas y guardo grandes recuerdos de mi paso por ese establecimiento. Allí en el Liceo, sí había estudio, responsabilidad porque se trataba de personas que incluso querían entrar a la Universidad y de hecho, muchos lo lograron.
Una noche, estando yo en el 3ºA, llegó una patrulla militar al Liceo según ellos a controlar identidades y observar “in situ” las clases de los profesores. El Rector, Sr. Luis López A. tuvo que acompañar a las visitas “non gratas”, y cuando llegaron a mi sala; tocaron la puerta; alguien abrió y entraron. eran como cinco e iban a cargo de un oficial. Éste me preguntó secamente:¿ Qué está enseñando profesor, en este momento?…Yo le respondí…¡Estamos leyendo un texto!…¿Qué texto?…dijo él…¡Un texto en Inglés, para introducir el Tiempo Presente Perfecto, señor!…yo dije…¡Y no contento con la explicación, tomó una hoja desde mi escritorio, la miró y luego de un rato la dejó! A todo ésto tres soldados estaban con él, con sus armas prestas ante cualquier situación; dos al frente de la sala y uno se colocó al fondo. Luego al oficial, le dio con los alumnos que tenían el pelo largo, amenazándoles que iba a volver y pobre de ellos que no se lo hubiesen cortado para ese momento. En eso estaba cuando un estudiante algo dijo o preguntó y el oficial ordenó su retiro de la sala y para tal efecto los soldados cumplieron la orden.
Y aquí se desprende el siguiente análisis. No sé por qué, pero incluso aparece en estudios serios realizados, que dicen relación con el cambio de comportamiento de los seres humanos en tiempos de inseguridad, temor; e incluso dicen los mismos estudios, aumenta la natalidad y las personas buscan con ansias más afecto, cariño, estar en pareja; es decir tratan de encontrar compañía, seguridad, apoyo, como una forma de aliviar la carga emocional que provoca vivir en un tiempo turbulento y que tiene que ver con el no saber que puede pasar contigo, tu familia, amigos e incluso tu país.
Quizás será por éso que fue un año en que estuve muy inestable emocionalmente y estuve muy “pololo”, pero con nadie prosperé.
No me duraban las conquistas, o ellas me “despedían” o yo decía “no califica”, pero que me entretuve; pues claro que me entretuve.
Ahí aprendí que la mujer es de mucho “oído y gestos”por tal razón, se “engancha” con el hombre galán, “versero”, que le lleva flores, chocolate, que le dice que está hermosa, etc, etc.
¡Quién iba a saberlo!…A fines de ese año, había una sorpresa para mí.


“La Mano que Aprieta”


A mediados de 1974 y caminando hacia la Escuela, como era mi costumbre diaria, resulta que todos las mañanas me encontraba con una chica que iba de uniforme a sus clases en el Liceo. Ella venía siempre por la misma vereda, pero en la dirección contraria a la mía, de modo que a diario pasábamos, cada uno a su destino y sin siquiera mirarnos. Yo de verdad no me había dado cuenta, pero su frágil figura me comenzó a ser familiar al pasar los días y semanas. Hasta que una mañana, la miré… y seguí, al siguiente la volví a mirar… y ella me correspondió la mirada…y así hasta que unos días después, ya sus miradas y sonrisas alegraban mis caminatas al trabajo.
Eso era mi cotidiano vivir por esos días cuando una mañana en el colegio una alumna de 7º Año, se acerca y me dice: ¡Profesor!…¿Ud le ayudaría a mi hermana a hacer una tarea de Inglés?…¡Ella estudia en el Liceo y va en 3º Medio!… yo la miré, le sonreí y le expliqué:…¡Bueno, si tu hermana quiere que yo le ayude, que venga ella personalmente a pedírmelo…¿Qué te parece?…¡Yo le voy a decir!, dijo y se fue a su sala. Al día siguiente, a media tarde, la misma alumna me aborda en el patio y muy agitada, me detiene y anuncia:¡Profesor, profesor; aquí está mi hermana; ella es la que quiere la tarea!…¡Grande fue mi asombro al percatarme que esa hermana, era la misma chica que encontraba cada mañana!… Yo a duras penas pude contener mi incredulidad, así que con una amplia sonrisa la recibí…¡Hola!… ¿Cómo estás, tienes tarea de Ingles?…¡Si…me respondió y pensé que Ud. me podía ayudar!. ¡Pero claro… agregué, no faltaba más!. ¡La tarea en cuestión era una simple traducción, el punto es otro, porque resulta que desde ese día nunca más nos hemos separado, nos casamos cinco años más tarde y tenemos tres hijos y treinta y seis años de matrimonio. Ahora con la perspectiva que da el tiempo pienso:…¿Fue el destino, la casualidad o derechamente una emboscada para atraparme?¡ja,ja,ja!.
El tiempo avanza. El año 1976, recibí un curso muy, pero muy especial. Eran pequeños de 3º Año, inocentes, traviesos; de ojitos vivaces y aún con gran apego y necesidad de afecto. Con ellos hasta el día de hoy me unen lazos de profundo cariño y amistad. Incluso nos reunimos a compartir un asado de vez en cuando, pero eso es la excusa, para juntarnos y renovar nuestros sentimientos de amistad verdadera. Incluso y eso me llama la atención ellos se refieren a mi como maestro, indicando con eso que para ellos fui más que un profesor. Cuando nos reunimos, nos abrazamos como hermanos, reímos y al calor de un traguito, afloran los recuerdos, las tallas, las anécdotas e incluso me recuerdan cuando y en qué situación les hice algún “cariño” por haberse portado mal o no traer una tarea. Son muchos sus nombres, imposible mencionarlos a todos, pero ellos me han hecho sentir el orgullo de haber sido su guía, mentor y maestro. Al término del 6º Año entregué la jefatura a otro colega y con él egresaron de 8º Año en 1981, aunque seguí con el curso enseñando la asignatura de Castellano. Hoy todos son personas de bien, con trabajo, familia y orgullosos de su pasado en una escuela que los educó, formó y les entregó grandes valores de vida.
Mientras tanto, ese año 1979, dos acontecimientos son importantes en mi vida: En Mayo me integro a trabajar como docente de Inglés en la Escuela “Emelina Urrutia” de El Monte, y en Octubre contraigo matrimonio con la chica de la tarea de Inglés… Bueno, pero esa son otras historias.

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” Monjitas 2.0″


El año 1979, por ahí Mayo, una colega que trabajaba conmigo en el Liceo Vespertino, me comenta que ella estaba embarazada y que tenía que tomar su prenatal, pero resulta que como trabajaba en un Colegio de monjas, debía dejar en su reemplazo alguien cristiano y de confianza. Entonces me dice:¡Y tú!…¿No te atreverías?…Y yo, no muy convencido comencé a indagar las características del Colegio, cómo eran las rutinas de trabajo, la “paga”, el tipo de alumnas y finalmente cómo era trabajar con religiosas. Ella me explicó todo y al final me tranquilizó: ¿Para qué te vas a preocupar si es sólo un reemplazo, por una licencia de pre y pos natal y luego yo regreso!…¡Ah, si es así…yo hago el reemplazo.
Un 22 de Mayo, me aparezco por allá, me recibe una hermana alemana, bajita y coloradita. Le explico el motivo de mi presencia en el colegio, la conversación con la colega que se iba con licencia y luego de algunos minutos me pregunta en un castellano muy cerrado…¿Y Ud. ser profesor de Inglés?…¡Sí…hermana!…¿Y Ud. venir a dar clases acá?…¡Bueno, a eso vengo! ¡Bueno, bueno; si ser así, empezar mañana a las 14:00Hrs!… ¡Ni pregunté por sueldo ni nada, era difícil entenderse con ella, así que le dejé todos los documentos y salí de allí hasta el otro día que me correspondía clases!.
Y llegué al día siguiente; ahí me recibió otra religiosa, que hablaba un español mucho mejor. Me dio el horario y me llevó a clases. Lo primero que me llamó la atención era la disciplina de las niñas, la limpieza, el orden y que todo era en una palabra, el respeto por los demás. Con el transcurso del tiempo yo mismo adquirí hábitos de responsabilidad, respeto por los horarios y el tiempo de los demás, que me eran ajenos y gracias a la rutina y normas de ese colegio las hice mías. En ese lugar, no había un papel en el suelo, las niñas entraban con botines de lana y no zapatos a las salas, la hora de clases era de un silencio y una calidad de trabajo impresionante. Como anécdota, siempre me acuerdo que en el patio del colegio había dos naranjos, que daban naranjas “Thompson” , grandes y dulces, nísperos, nogales; y en tiempos de la fruta madura; colgaban las ramas repletas, y sin embargo ninguna, pero ninguna niña, se atrevía a sacar un fruto. Las Hermanas recogían con las niñas las frutas e iban con grandes canastos sala por sala, repartiendo naranjas, nueces o nísperos.
Las puertas del colegio se cerraban junto al toque de timbre y nadie más entraba; se iba a misa una vez al mes al templo parroquial y se celebraba con gran devoción el Mes de María.
Las Fiestas de Aniversario, graduaciones; eran espectaculares. Las alumnas recreaban con bailes y cantos las Fiestas Religiosas, los trajes, la música, todo; todo era de primer nivel. Yo era casi el único hombre allí, el resto solamente mujeres y puedo decir que después de 22 años de estar allí enseñando, nunca pero jamás; tuve un problema con alguien.
Había Festivales de la Canción, en donde los cursos hacían fonomímica o presentaban coreografías. Esas galas se hacían en el Cine y allí llegaba El Monte completo, de “bote a bote”, repleto; en donde no cabía “ni un alfiler” A mi me tocaba animar esas fiestas. Recuerdo una noche en que cerraba la fiesta Tito Fernández, “El Temucano” y según contrato el subía al escenario a las 21:45 Hrs. Pero el tiempo pasaba, pasaba y yo cada vez que me asomaba al escenario recibía una “rechifla” monumental y una abuelita muy “chillona” que estaba sentada en segunda fila gritaba:¡Éste lo tiene escondido y se hace el tonto, pero yo no soy “lesa” así que devuélveme la plata nomás!. Y así cada vez que yo salía a calmar al respetable público, la abuela chillaba más y más, provocando las risotadas de todos, mientras yo “me las comía” y para adentro decía:¡Vieja y la &%$¿?**, ja,ja,ja!
A las 23:00 Hrs apareció el artista mencionado, cuando ya la vieja me tenía “verde” y muchos más también. Habían pasado a comer según su representante, así que como a las 23:10 yo anuncié:¡Señoras y Señores, directamente desde los mejores escenarios de Chile y América, dejo con Uds al gran artista nacional Tito…Tito Fernández:!. El show terminó pasado de la medianoche, el público no se movía, quería más y más, hasta que tuve que subir, despedir al artista y cerrar.
Imagínense, yo vivía en Talagante, así que me tuve que venir en taxi esa noche a mi casa. Con hambre, sueño, cené ligeramente y me fuí a dormir; es decir quería dormir pero a cada rato se me aparecía la vieja y no me dejaba conciliar el sueño, ja,ja,ja…
Como dije conocí muchas generaciones de niñas, todas muy respetuosas y cariñosas conmigo. Muchas de ellas hoy son , mamás y me las encuentro en el Supermercado, en el centro y me saludan con mucha alegría, incluso me presentan a sus familias. Fueron muchos años en un colegio en donde la disciplina alemana me hizo mucho sentido y me sirvió para mejorar y respetar los compromisos que uno adquiere y la hora en que se llevarán a cabo….¡Grande Escuela “Emelina Urrutia”!.
PD: Un saludo muy especial Carola Salinas González, una ex-alumna, fiel lectora de las “Tiritas de Papel”; y la nombro porque ella es una persona que muy bien representa, a todas las ex-alumnas de ese establecimiento.


“Aguante Chile”


El año 1978 fue harto complicado para Chile y los chilenos, porque hubo sucesos que se fueron incubando silenciosamente y estallaron en toda su magnitud ese año. La Dictadura ya llevaba cinco años en el Poder y comenzaron a tener diferencias importantes entre ellos, en especial con uno; el General Gustavo Leigh Gúzman, Comandante de la Fuerza Aérea, quién comenzó en 1977 y a través de entrevistas en revistas “Cosas” y “Ercilla”, a plantear en forma reiterada dos cosas: 1.- Qué la presidencia de la Junta Militar debía ser rotativa 2.- Qué a partir de 1980 el país estaba preparado para que los civiles gobernaran el país y era necesario que los partidos políticos se organizaran, el Registro Electoral se activara, para inscribir a los votantes.
Por supuesto que estas declaraciones sacaron “ronchas”, especialmente en Pinochet, a quién las declaraciones mencionadas no le gustaron para nada y es más las rechazaba de plano. Bueno las declaraciones de Leigh continuaron aún con más fuerza y Pinochet convocó a Merino y Mendoza ( los otros miembros de la Junta Militar), para analizar la compleja situación.
Ellos entonces se alinearon con “el Jefe” y dejaron en solitario al de la Fuerza Aérea. La cuestión era cada día más compleja, pero nosotros; la ciudadanía no teníamos idea de las “purgas” de Palacio, porque todos los medios de comunicación y por ende las noticias que se emitían eran controladas por el Gobierno.
Hasta que en Julio de 1978, le piden la renuncia a Leigh y junto a él, todos los generales de la Fuerza Aérea renuncian también. Es decir la FACH, se quedó sin generales, excepto uno, que asumió en reemplazo del renunciado alto oficial. El que asumió era el padre de Evelyn Matthei; el Gral. Fernando Matthei Aubel, que después se hizo conocido por otras situaciones.
Pero lo peor estaba por venir, porque las desgracias nunca vienen solas. En efecto, por esos días Chile y Argentina sostenían una disputa por las islas Picton , Nueva y Lenox, en el extremo austral del país y habían concurrido ambos países a un Tribunal de la Corte Inglesa, para dirimir la situación. Esta petición había sido hecha varios años antes y dicho tribunal, falló en Septiembre de 1978 a favor de Chile. A nuestros vecinos, por supuesto no les gustó para nada el fallo del laudo austral y lo declararon “insanablemente nulo”; eso significaba rechazo total.
Y Argentina inició entonces preparativos para una guerra con Chile. Comenzaron a movilizar tropas, tanques, aviones, barcos de guerra para una invasión. Al mismo tiempo prepararon a la población e hicieron simulacros de guerra( ejercicios nocturnos, con sirenas, ambulancias, rescate de heridos, etc).
Chile, mientras tanto seguía con su vida normal, nada hacia pensar que estábamos al borde de una guerra con nuestros vecinos. Las noticias hablaban muy poco de la situación por las restricciones señaladas anteriormente. Sin embargo, al otro lado de la cordillera el General Leopoldo Galtieri, Presidente de la Junta Militar(también tenían dictadura), ya tenía junto a sus generales listo el plan de ataque, mientras la diplomacia de ambos países, sostenía reuniones y consultas, pero la situación se agravaba más y más. Hasta que los primeros días de Diciembre ya los contactos diplomáticos terminaron y Chile y Argentina se enfrentaban a su destino y una tragedia por venir: ¡la guerra!.
A todo esto, a principios de Diciembre, me entero que aquí en Talagante, comienzan a acuartelarse militares y carabineros; también alguien me comentó que al Hospital(estaba en Fco. Chacón) le estaban pintando una cruz roja en el techo (para evitar ser bombardeada), pero nada más; todo lo demás aparentemente era normal; incluso los preparativos de la primera Teletón, con avisos en los diarios y todo el show mediático, lo podíamos apreciar a diario en la TV.
El día señalado era un 27 o 28 de Diciembre, las dos flotas de guerra estaban listas y dispuestas para entrar en acción. Argentina poseía mayor armamento que Chile y lo superaba en aviones, barcos, blindados y tropas. Y nuestro país en ese momento sufriendo el embargo de armas dispuesto por EE.UU( la enmienda Kennedy), que significaba que ningún país podía vender armas,ni repuestos militares a Chile, como respuesta y castigo, al crimen del Canciller Orlando Letelier en Washington y en donde en ese atentado murió también una ciudadana americana.
El plan argentino era invadir las islas con infantes de marina y tomar un rápido control de ellas, al tiempo que Punta Arenas y otras ciudades más al norte sufrirían castigo terrestre y aéreo. Sin embargo,(intervención divina),un temporal como nunca antes se había visto se levantó en el Atlántico Sur, no permitiendo que se pusiera en marcha el plan de invasión argentino. Por más de tres días la tormenta no amainó, y fue el tiempo preciso y precioso, para que el Papa Juan Pablo II, enviara al Cardenal Antonio Samoré a conversar con ambos países y así ofrecer un nuevo escenario y evitar al mismo tiempo la guerra.


“Los 80, días dorados”


Y el litigio con Argentina, quedó en manos del Papa Juan Pablo II, y su emisario el Cardenal Samoré. Él propuso una nueva negociación que finalmente algunos años después fue aceptada por ambos países, quedando las islas en disputa en manos chilenas. Nunca vamos a terminar de agradecer al Vaticano, tanto chilenos como argentinos, haber posibilitado un acuerdo y salida pacífica al diferendo austral, en vez de un conflicto en que sus secuelas aún serían evidentes, porque dos pueblos hermanos se habrían desangrado en una guerra que habría marcado la vida de sus habitantes para siempre.
Y llegamos a la hermosa época de los 80; en donde irrumpe con fuerza, el rock latino, su música y canciones serían coreadas y bailadas por todos. En Argentina aparecen “León Gieco”, “Soda Stéreo, “GIT”, “Virus” “Charly Garcia”, “Andrés Calamaro” “Fito Páez” y en Chile “Los Prisioneros” y otros grupos.
Esa música caló hondo en los jóvenes de Chile y América; porque sus letras hablaban de libertad, romper cadenas, de futuro, de amor, sexo, toda una temática escondida y prohibida por las Dictaduras de los países americanos. E incluso hasta el día de hoy esa música aún suena en las radios y es de culto para muchos…¿Quién no bailó y coreó a todo pulmón la canción “Cuando pase el temblor” en alguna disco de la época, mientras cientos de jóvenes se movían frenéticos al ritmo de la misma, cantada magistralmente por Gustavo Ceratti?
Como consecuencia de lo anterior, la música, las nuevas propuestas artísticas, también abrieron paso a los “primeros brotes” de rebelión en contra de la situación política que nos afectaba. como pueblos hermanos. En Chile, miles de jóvenes de las Universidades, movimientos ciudadanos, del mundo laboral, etc. comenzaron a salir a las calles a protestar:; a pedir más participación, elecciones, democracia y fin de la Dictadura .El año 1983 fueron las primeras manifestaciones, que se fueron multiplicando con el pasar del tiempo y ante la cuál la respuesta del Gobierno fue represión y más represión. A mediados de la década ya la situación era insostenible y una ciudadanía que reclamaba sus libertades, había perdido el temor y protestaba abiertamente. Aparecieron los famosos “cacerolazos”, el “zorrillo y el guanaco” que eran vehículos policiales antidisturbios. Claro está, que estos procesos traen asociado a veces dolor y muerte y fueron decenas las personas que murieron en las calles, por atreverse a reclamar un mejor futuro para Chile.
El año 1986, quedará marcado en la historia de nuestra patria, porque ese año ocurrió el atentado contra la comitiva del General Pinochet, quién regresaba un Domingo en la tarde desde su lugar de descanso en la precordillera, cuando a la altura de un lugar llamado el Melocotón, fueron atacado por frentista del FPMR, quiénes emboscaron a la comitiva, dando muerte a cinco escoltas y en donde Pinochet salvó su vida, por milagro.
Los días siguientes fueron de terror.Se dispuso Toque de Queda ( nadie puede circular después de la hora fijada), se podía detener personas, ingresar a casas particulares sin orden judicial etc. y como resultado de toda esta operación se produce el secuestro de tres profesionales del Colegio Latinoamericano de Santiago, quiénes aparecen degollados al día siguiente cerca de Quilicura. Sus apellidos eran Parada, Guerrero y Nattino y eran profesores del colegio mencionado. Poco tiempo después aparecen asesinados, el periodista de la revista “Análisis” José Carrasco y el dirigente gremial Tucapel Jiménez.
Todos estos tristes sucesos no hicieron más que confirmar que el Gobierno Militar vivía sus últimos días.En efecto, el año 1987, La Junta Militar se abre a la posibilidad de un Plebiscito y para tal efecto, nombra tiempo después un candidato presidencial único, en las elección fijada para Octubre de 1988. Su nombre Augusto Pinochet Ugarte. Todo ese tiempo el Gobierno y los opositores se la jugaron a “concho”, para que en el Plebiscito la ciudadanía dijera SI o NO al candidato propuesto. Se hizo campaña como nunca en radio, televisión, afiches, gigantografías. recorridos en calles, ciudades y regiones del país; el Gobierno por una parte respaldando a su candidato, resaltando sus logros y aquéllo que ofrecía al país de cara al futuro; por su parte la oposición resaltaba el hecho de volver a la democracia, elecciones libres y un país más justo según sus voceros.De esos tiempos quedó grabado el slogan que decía:¡”la alegría ya viene”! y de fondo un arcoiris.
Para información de los lectores, voy a explicar que significaban las dos opciones: Si ganaba el SI; Pinochet gobernaba hasta 1997; si ganaba el NO; Pinochet entregaba el mando en Marzo de 1989. Y ganó el NO, con forceps, pero ganó, ya que esa noche hubo algunos “cabezas calientes” que se negaban a reconocer los resultados. Incluso el General Matthei tuvo un rol importante esa noche, porque declaró ante la prensa y canales de TV, nacionales y extranjeros que el Gobierno respetaba la decisión de los chilenos y ese gesto anuló toda posibilidad de cualquier “maniobra sucia” de parte de los “termocéfalos” que nunca faltan.
Y llegamos a Marzo de 1989: Elecciones con tres candidatos 1.- Francisco Javier Errázuriz 2.- Hernan Büchi Buc 3.- Patricio Aylwin Azócar. El vencedor por un periodo de cuatro años y electo Presidente post Gobierno Militar fue Don Patricio Aylwin Azócar.
Estos son acontecimientos que ocurrieron en Chile hace algunas décadas atrás, y las he puesto en conocimiento de Uds. especialmente los más jóvenes y decirles que Chile perdió su democracia por la intolerancia y ceguera de muchos y que costó sangre ,sudor y lágrimas recuperarla. Por eso pienso, hay que desterrar los odios, la “mala leche”, los fanatismos políticos, religiosos, etc., los egoísmos de hoy; porque debemos como chilenos estar unidos y entregar un mejor país a las futuras generaciones.


“Cambios sin destino”


Los años 80, también trajeron cambios, que a no sé que “mente afiebrada” se le ocurrieron. En efecto, comenzando la década de los ochenta, los “cerebros” del Régimen Militar dispusieron que la educación fiscal, pasara a ser municipal, y se traspasaron en forma casi inmediata todos los colegios fiscales a los municipios. Fue el comienzo de una caída dramática de la calidad de la Educación Pública. Por otra parte a estos “benditos” se les puso en la cabeza la idea de crear las tristes y famosas AFP y traspasar a todos los trabajadores al nuevo sistema. Fueron muy pocos los “porfiados” que se negaron a cambiarse, pero debieron soportar enormes presiones, porque incluso los empleadores les insistían que debían cambiarse. Y como si ésto no bastara, se crea el Sistema Privado de Salud, es decir salud privada y pagada (Isapres).
Estos cambios hechos en Dictadura, sin Congreso, con leyes dictadas por Decreto Supremo, sin discusión ni participación ciudadana, fueron un “puñal” en el corazón de los chilenos.
En educación con las nuevas “reglas de juego”, brotaron como “callampas” los colegios particular subvencionados y los jardines infantiles, aprovechando los beneficios de la subvención escolar y llevándose a los mejores alumnos de las escuelas municipales y a los apoderados que se dejaron “encandilar” por esta nueva oferta educativa. Algunos colegios subvencionados sí; debo reconocer entregaron una educación de calidad, pero fueron los menos; los otros, simplemente vieron la oportunidad como un buen negocio y pagaron mal a sus profesores y asistentes de la educación, además de entregar una educación mediocre; pero no contento con eso, además cobraron un financiamiento compartido que debía pagar el apoderado y que iba a parar en la mayoría de las veces a las cuentas bancarias de sus sostenedores.
Mientras “la sangría” de alumnos continuaba desde los colegios municipales a los subvencionados….¿Por qué?. Porque ellos supieron “vender ” muy bien el producto, y en esos establecimientos se construían nuevas salas, gimnasios, patios techados,(todo financiado por los apoderados) a través de bailes, kermesse, bingos, rifas etc; es decir aumentaban los sostenedores su patrimonio, a “costilla” de los padres. Y se desarrollaban en paralelo actividades extraprogramáticas, como talleres de patinaje, scouts, danza clásica, deportes, instrumental, bandas etc, etc,(y nuevamente con dinero de los papás) y ellos, los padres felices; poco les importaba la calidad de la educación del colegio de su hijo(a), tan sólo les importaba que “se veía tan linda la niña en la gala del colegio”.
En paralelo, los colegios municipales se desenvolvían en el día a día, con enormes dificultades. La subvención del Estado no alcanzaba y estaba prohibido por Ley, el financiamiento compartido en los colegios públicos. Había en esos tiempos una falta de recursos impresionantes, a tal punto que el mobiliario se rompía y no se reponía, lo mismo el material deportivo, las salas pedían a grito “una manito de gato” y a veces hasta los profesores tenían que “meter la mano a su bolsillo”, para comprar un tarro de pintura; ni siquiera útiles de aseo llegaba, vidrios sin reponer, puertas rotas, alumnos sin pupitres o sillas, pizarrones deteriorados, etc….y entonces sucedió que el apoderado que tenía un poco más de recurso, tomó a su pupilo(a) y se lo llevó (sin importarle que tenía que pagar) al colegio subvencionado. Entonces, poco a poco las matriculas fueron cayendo y año tras año el fenómeno se agudizó…(El Estado no invertía en Ed. Municipal), y como si ésto fuera poco, se fueron quedando en el sistema, los alumnos más vulnerables, con más dificultades de aprendizajes y también los más conflictivos.
Esta situación cambió a mediados de los 90, pero ya el daño estaba hecho y provocado y además, en el consciente colectivo de la gente, de los apoderados y familias se había instalado la idea que la Ed. Particular Subvencionada era mejor que la Ed. Municipal; tema que hoy es muy discutible, toda vez que en el SIMCE, hoy por hoy, los colegios municipales muestran un real repunte y los Subvencionados se han estancado. Si Uds me permiten un ejemplo, para mayor comprensión ésto es más o menos así: Supongamos que en Talagante, existe un Colegio Subvencionado que vamos a llamar “Saint Joseph School” , cuyos puntajes en el Simce de Cuarto Año Básico los años 2013-2014, fueron los siguientes:
2013: Lenguaje: 263 Matemáticas: 267 Ciencias: 271
2014: Lenguaje: 265 Matemáticas: 264 Ciencias: 273.
Ahora vamos a suponer que La Escuela “Manuel Rodríguez Erdoíza”, de dotación Municipal en el mismo periodo, obtuvo los siguientes puntajes
2013: Lenguaje:235 Matemáticas: 240 Ciencias:237
2014: Lenguaje:246 Matemáticas: 247 Ciencias:245.
Entonces queridos amigos el Ministerio de Educación, ante estos resultados, declara que la Escuela “Manuel Rodríguez”, tuvo un mejor desempeño que el otro, porque subió más.
Finalmente, pienso que la Educación Municipal debe volver a ser pública, gratuita y de calidad y debe ser financiada por el Estado. Todos nosotros estudiamos en las Escuelas y Liceos fiscales de la comuna y recibimos una muy buena educación…¿Por qué las generaciones actuales de estudiantes no pueden merecer lo mismo?…¡Piénsenlo!.


“Lo que el viento se llevó”


Con el paso de los años la sociedad chilena, las personas; han ido paulatinamente cambiando su mirada frente a muchos aspectos de la vida que antes habrían sido impensado por las generaciones anteriores.La primera es como se perdió el respeto. Antes en cada familia había una estructura piramidal, en donde los niños y jóvenes obedecían y los adultos establecían las reglas: Horarios de comida, entretención, amigos que podían llegar a la casa, roles domésticos, los permisos de salida, incluso hasta la ropa que te ponías eran supervisada por tus mayores y tú, poco o nada podías decir. También por supuesto, reglas sociales eran aprendidas, practicadas y acatadas por todos.El saludo, el buenos días, muchas gracias, con permiso, disculpe; todas las personas eran llamadas en forma deferente y respetuosa: señor, señora, señorita; cuando no se tenía cercanía con ellos, los jóvenes cedían el asiento a las damas y personas mayores, a las mujeres jamás se les decía un “garabato”, incluso aunque fuera tu hermana (te escuchaba tu padre una grosería y el “charchazo” que recibías, no te lo sacaba “ni el Papa”
Y en las Escuelas lo mismo.: ¡Pobre que no llevaras la tarea o le faltaras el respeto a la maestra, porque el “coscacho”, “varillazo” o “tirada de patillas o moño” era el “premio” que te ganabas y anda a reclamar a tu padre o tu madre; porque ahí te sacabas el “vale otro”…¡Por algo te pegó la maestra, ven acá!…¡Era mejor “morir piola”!. Los jóvenes cuando andaban enamorando una niña, le llevaban flores, chocolates, y si iban a una fiesta ésta era con permiso y hora de llegada la que se respetaba sí o sí. A la niña, se le trataba de Ud…Ud, Elenita, Rosita, Carmencita…¡Era muy bonito éso, incluso muchos se casaron y los esposos siguieron tratándose de Ud…¡Tal vez Uds, lo han visto en más de alguna oportunidad, incluso en sus propios abuelos o padres!
En cambio hoy día es penoso, lamentable el poco o ningún respeto que existe…el garabato, el insulto, el sobrenombre, pasó a ser algo cotidiano y lo vemos hasta en la TV. Y muchas mujeres, especialmente adolescentes, se acostumbraron a ser tratadas “vulgarmente” por sus parejas, hoy no se respeta casi nada; no hay una cultura por el respeto, ni por las personas, tampoco por las instituciones, los garabatos, insultos vuelan, los niños agreden verbalmente a sus padres, hermanos y en las escuelas a sus compañeros y profesores y nadie les puede hacer nada…¡Ven que el niño o niña se “trauma”!.. !¡Pamplinas!…yo no estoy de acuerdo con andar dando golpes por la vida, pero un padre, una madre, o un familiar responsable de la crianza de sus menores, debe corregir, (una palmada, no va a provocar ninguna secuela) si ve faltas graves en su conducta, porque si no lo hace, después será demasiado tarde y no faltará el día que desde la escuela le manden citar y le comuniquen que su hijo(a) está haciendo la “cimarra”, “faltó el respeto”, o “peleó, robó”, o en casos más graves le adviertan, que el colegio tiene antecedentes de trafico o consumo de drogas y que el o la menor está involucrado(a).
Hoy los profesores ni siquiera a veces se atreven a llamar la atención a los estudiantes, porque la legislación actual es muy permisiva:el niño o joven te puede agredir, decir cualquier “barbaridad”, pero los docentes sí responden la agresión, son declarados como responsables de vulneración de derechos.
Incluso en no pocas escuelas y liceos del país, y se ha visto en los noticiarios o reportajes televisivos, los estudiantes agreden a sus maestros, mientras otros se ríen del hecho y no faltan aquéllos que el “gracioso” episodio lo suben a Internet.
¡Que Dios me perdone, pero ahí me acuerdo de la “varillita” de mi maestra y que se la llevaba mi propio padre diciéndole así y en presencia mía: ¡Le traigo este “regalito”, para que le haga “cariñito” a Jorgito, cada vez que se porte mal!¡ Claro “seguro” yo me iba a portar mal!…
Educar a un hijo(a) en familia, educar estudiantes en los colegios es hoy por hoy una tarea compleja, y más aún en una sociedad que sólo sabe de derechos, pero no, de deberes; cuantos jóvenes perdidos en la droga, delincuencia o vagancia exclusivamente por la falta de una mano firme y protectora, que sepa dar cariño, cuando haya que dar cariño, pero que no le tiemble ni “arrugue” cuando haya que poner disciplina. Los chilenos somos hijos del rigor; terremotos, maremotos, grandes incendios, erupciones volcánicas, inundaciones nos asuelan constantemente, por tanto necesitamos hombres y mujeres fuertes de carácter, decididos, responsables,trabajadores; para hacerle frente a una naturaleza difícil y hostil, pero si a nuestros hijos los estamos criando “manipuladores, flojos, frágiles, desobedientes,mamones y llorones” la misma naturaleza y la vida “se los van a comer con papita”;… Por tanto y en consecuencia:…¡ Si nos equivocamos en la educación de nuestros hijos…esto es sin llorar ni arrepentirse después, porque será demasiado tarde!.


“Tutti Frutti”


Hace algunos años atrás, estábamos conversando varios colegas en el patio de la escuela y la discusión era en torno a si en el tema del amor los hombres y mujeres sentían o se comportaban igual… Algunos opinaban que era exactamente igual para ambos géneros, otros sin embargo, no lo pensaban así…La conversación fluyó…se habló de fidelidad, pasión, compromiso y siempre poniendo a hombres y mujeres en la balanza. De pronto una colega dijo:…¡Para mí las mujeres somos más fieles que los hombres… pero esta opinión fue rebatida por otro de los contertulios quién expresó: Eso no es posible, porque cada vez que un hombre es infiel… y si lo es;… se supone que es con una mujer!
Ahí, siguió la conversación hasta que otro agregó:¡Yo creo que ambos; hombres o mujeres somos fieles o infieles por partes iguales, pero sí creo que hay algo, que los distingue: el hombre ama más con el cerebro, es decir la razón y la mujer más con los sentimientos, es decir el corazón! Ahí ya hubo más acuerdo, varios dijeron que no debía haber opiniones rígidas al respecto, porque cada persona es un ser singular y todos reaccionamos distintos frente a una misma situación. Y así las opiniones fueron tomando más vuelo hasta que se llegó a la siguiente conclusión: ¡En la guerra y en el amor cada uno lucha hasta alcanzar la victoria, y si hay que avanzar o retroceder; eso es parte de la estrategia!
Con respecto a la pasión, hubo unanimidad en que las mujeres eran más apasionadas que los hombres aunque a veces estaban contenidas por factores culturales, familiares; en donde hubo en casa una educación restrictiva que no les permitía a las mujeres mostrarse muy abiertas o receptivas con su sexualidad porque “era mal visto” por una sociedad “pacata y retrógrada”; aunque ellas afirmaban que las cosas están cambiando rápidamente, por el acceso a más información, el uso de preservativos y un cambio cultural que se aprecia más en los jóvenes, que los hace tener más apertura y disposición a disfrutar su sexualidad en forma más espontánea, sana y “sin culpas” y no como en el pasado le sucedió a sus padres y abuelos.
En relación al compromiso, también hubo opiniones muy claras en el sentido que habían nuevas formas de relación entre las parejas, en donde había compromiso por cierto, pero que eso no significaba ataduras o contratos, como el matrimonio, es decir relaciones de parejas más espontáneas, abiertas y cuyo ingrediente principal era el “sentirse pleno al lado del otro(a) y dejando de lado temas relevantes en el pasado, como la seguridad, el futuro, la casa propia, los hijos etc.
Si Uds, me preguntan a mí, yo creo que las visiones, conceptos y certezas que uno tiene con respecto a las relaciones de pareja, se van cambiando, modificando; según como los años van pasando y aquéllo que era relevante a los 20 años, hoy a los 50 o 60 tiene otro enfoque; más eso que no se puede olvidar es la importancia del cariño y el respeto por la pareja, que ha compartido contigo toda una vida.
Otros de los temas que apareció en la conversación fue el tema de los miedos…¿A qué cosa, situación; les tienes miedo ?. Y allí se abrió entre nosotros una gama interesante de miedos y fobias.
Algunos miedos más destacados fueron: A la muerte, la soledad, la enfermedad, los terremotos, a las pérdidas( la separación, el patrimonio, la memoria) y fobias múltiples a los bichos, a ciertos animales, a la oscuridad, a la altura, a espacios cerrados, a la gente desconocida, a los muertos, etc l Yo escuchaba en silencio, porque claro… también tengo miedos y fobias como todo el mundo…
Después de largo rato de conversación ésta se derivó a si estaban contento o descontentos con su vida actual y con respecto a los siguientes parámetros.-Situación familiar, sentimental, laboral, patrimonio, estado de salud, redes de apoyo(amigos), recreacional (frecuencia de vacaciones, acceso a internet, salidas al cine u otras, etc) y el resultado de acuerdo a las opiniones expresadas es que la gente en general está contenta con su vida presente, pero a muchos les preocupa el futuro; y no fueron pocas a quiénes la situación laboral o de salud les preocupaba.
Como conclusión llegamos a que tan pocas veces conversamos estos temas, e incluso con aquéllos que comparten nuestro día a día en las oficinas, escuelas, fábricas, círculo de amigos y eso se replica incluso en nuestras propias familias; fue una sesión sanadora, que nos hizo desnudar nuestros sentimientos, fortalezas y debilidades frente a otros con quiénes trabajamos o convivimos diariamente, pero que no conocemos o no nos damos el tiempo de conocer.

Coro prpfesores (Corvi)

Coro profesores (Corvi)


El “Álbum de los Recuerdos”


Naturalmente uno de los colegios que más me marcó en mi vida profesional fue la Escuela “Manuel Rodríguez Erdoíza”, claro está que tengo muy asumido que todo Talagante la conoce por la Escuela “de la Corvi”. Y quizás muchos de Uds no saben el motivo de ese nombre y es que resulta que la Villa en donde está ubicado el colegio, se le llama de igual manera y eso se debe a que las viviendas del lugar, fueron construídas por la CORVI(Corporación de la Vivienda) antecesora del SERVIU en el año 1959.
En aquéllos años, como es lógico pensar, no había escuelas en el lugar y todos los estudiantes debía caminar hacia el centro de la ciudad a los pocos colegios que habían en ese tiempo: Escuela 20, Escuela 1, Escuela Grecia, Escuela Parroquial y “Delia Ovalle” y para Enseñanza Media, solo el Liceo. Así que los padres de familia del sector consiguieron que en el sitio eriazo, aledaño a la plaza actual, se levantara una escuela. Y aquéllo que es admirable fue que los propios vecinos y papás, colaboraron en su construcción. En definitiva y apadrinada por el Sindicato de Trabajadores de Banco Estado, abrió sus puertas un 9 de Agosto de 1968, atendiendo un curso por nivel de 1º a 6º Año, para luego en los años siguientes completar el ciclo básico.
Muy pronto el establecimiento se fue apropiando de una identidad muy marcada, y la comunidad se sentía representada y orgullosa de su escuela. Ha tenido en estos años, grandes Directores, como Don Juan Acevedo, la Srta Efigenia Márquez, la Sra Rosa Loyola y Don Pedro Herrera su actual Director. La escuela destacó siempre en actividades deportivas, culturales y hubo hitos históricos como los triunfos deportivos, que incluso llevaron al establecimiento a representar al Área Metropolitana Sur, con la conducción técnica del actual Director; en el Torneo Nacional de baby-futbol que se realizó en Temuco. Asimismo el colegio destacó en folclore, coro, tennis de mesa, en donde hubo estudiantes nuestros que incluso representaron a Chile, en torneos internacionales.
Aquí es importante destacar a excelentes profesores, de esos con una vocación inmensa y al que no puedo dejar de mencionar es al maestro Osvaldo Arce, quién era polifuncional; era deportista (entrenada tenis de mesa, atletismo) también músico (dirigía el coro) y folclorista. En el área deportiva se destacó siempre la escuela y muchas veces llegó a campeonar en Fútbol, al punto que nadie quería “toparse” con la “Corvi” en las fases previas de los campeonatos. También es digno señalar, que había entre los profesores deseos de hacer cosas con los chiquillos, había entusiasmo y nadie andaba mirando horarios o cuanto “extra me van a pagar”. Se hicieron carnavales, elecciones de reina, galas a “tablero vuelto” en el Consejo Local de Deportes, festivales, obras de teatro, campañas memorables para reunir fondos, con el objeto de construir salas, talleres etc, incluso creamos un Centro de Ex-alumnos, el año 1988, e hicimos varias obras en beneficio de los estudiantes del colegio y una de ellas fue iluminar la cancha de basquetbol. No importaba si había que ir a la Escuela el Sábado por la mañana o quedarse la noche del Viernes o a mitad de semana, los profesores se distinguían por tener un alto espíritu y una vocación a toda prueba. Ahora bien, es cierto que la sociedad ha cambiado, que los tiempos que se viven son diferentes, pero créanme que se echa mucho de menos ese compromiso, ese “amauterismo” que tenía nuestra comunidad escolar y en donde el Director(a), profesores, apoderados y estudiantes, se entregaban en “cuerpo y alma” en pos de alcanzar sus sueños…. ¡Y parece que éso, los tiempos actuales, nos quitaron…se llevaron nuestros sueños…”pucha”…lo digo con nostalgia …yo participé muchos años de esos lindos sueños, en donde hicimos tantas cosas con tan pocos o ningún recurso, pero nada importaba, porque aquéllo que sobraba era mística y ganas, muchas ganas de “vivirlo y disfrutarlo a concho” junto a tus colegas, que estaban todos ahí “mojando la misma camiseta” y por la misma causa.

 


“Basilio, el auxiliar de la Corvi”


Esta historia ocurrió en la Escuela ”Manuel Rodríguez Erdoíza” de Talagante.
¡Basilio…Basilio!(llamando al auxiliar de la escuela)…¡Bájate del pasillo, niño!¿ Qué estás haciendo fuera de la sala, tu; niña?…¡Esos alumnos…vengan a mi oficina!…¡Ja,ja,ja!…Muchos reconocerán a través de este relato las palabras y gestos de la directora, Srta. Efigenia Márquez, quién por más de 20 años estuvo a cargo del colegio. Era una mujer menuda, pero con un carácter y fuerza interior tremenda. Su sola presencia desarmaba a muchos infractores de la disciplina escolar. Era muy inquieta, siempre en movimiento y le gustaba y exigía orden, limpieza y disciplina. En esos años, ella misma a veces, tomaba un trapero o una escoba para dejar impecable los pasillos, o barrer una poza de agua, después de la lluvia. Le encantaba regar, jardinear, preocuparse de las plantas y flores del jardín. ¡Pobre del alumno(a) que ensuciara aquéllo que ella había limpiado, porque el llamado de atención no se hacía esperar!.En los actos y formaciones del colegio, ella se paseaba entre las filas de alumnos revisando la limpieza y el corte de pelo; nadie se movía mientras ella pasaba y revisaba y a veces también sólo le bastaba pararse en la esquina del pasillo y frente a ella… no lo creerán…700 alumnos inmóviles…¡Era impresionante!…Era drástica, exigente, pero también muy humana, sobre todo con los niños más vulnerables o débiles a quiénes ella protegía siempre.
Hoy son cientos, quizás miles, los ex-alumnos de tan distinguida Directora, quiénes le agradecen una enseñanza y formación estricta, pero justa, que les ha servido para su vida actual como hombres y mujeres de bien.
Antes de la Srta Efigenia, estuvo en el cargo del establecimiento Don Juan Acevedo Inostroza; quién en esos años era militante activo de la DC, y debido a eso muchas veces los Martes y Jueves según confesión propia, tenía reunión en Santiago a las 17:00 Hrs; por tanto debía retirarse para tal efecto. Lógico que después de esas reuniones llegaba muy tarde a Talagante y acostumbraba a reunirse con amigos en diferentes lugares como “Don Willy” “La Posada” “Cuerpo de Bomberos” “El Desquite” y otros, a compartir, jugar al “cacho” tomarse un trago o simplemente “cuchichear”. Bueno en una de esas noches de tertulia, en pleno Julio, se le hizo tarde; el negocio ya cerraba sus cortinas, para más remate llovía a “cántaros”, y nuestro Director sin posibilidad de irse a Peñaflor, donde vivía, no le quedó más remedio que irse para la Escuela. Eran las 2:45, de la madrugada y a pie enfiló rumbo desde el centro de la ciudad hasta el colegio. A poco andar se dio cuenta que el par de botellas consumidas le pasaban la cuenta y se sintió mareado; más siguió hasta que llegó todo empapado y como no tenía llaves, se dirigió a la casa de Basilio el auxiliar; quién vivía cerca y como pudo se plantó en la puerta y gritó:
¡Basilio…Basilio! El hombre que obvio estaba durmiendo, se despertó sobresaltado, salió a ver quién era y al mirar detrás de la cortina cayó en la cuenta que su jefe era quién lo llamaba. Se vistió, se abrigó y tomando las llaves se fue con el visitante nocturno rumbo al colegio. Abrió la oficina, encendió la luz y le dijo:¡Ya Don Juan, quédese aquí, prenda la estufa eléctrica, yo si quiere voy a buscar una frazada para que se tape y mañana vengo temprano!. Don Juan, sonriendo así como con pena, le contestó: ¡P.., no me “dejí” sólo, cómo te “vai” a ir!.¡Mira traje una botella de vinito, aquí tengo en el cajón del escritorio un naipe y conversemos poh… hu…!.
La lluvia, en ese momento arreciaba con furia, el viento aullaba en esa noche de invierno, las ramas de los árboles crujían y en la escuela dos hombres en la soledad de la noche. A Basilio no le quedó otra opción que quedarse ahí y ambos se dispusieron a “echar a correr la noche”. Se sentaron en la oficina, uno frente al otro, descorcharon la botella, apareció el naipe y encontraron en un estante, dos vasos plásticos y una linterna. Comenzaron a jugar y Don Juan encendió el primer cigarrillo, al tiempo que tomaba el primer sorbo de vino. En eso estaban, cuando de pronto como a los quince minutos un golpe seco escucharon; ambos hombres se sobresaltaron y Basilio dijo: ¡Ch.., parece que están penando, se sintió en la zona de los baños, vamos “poh” a ver!. Ambos se pararon y el auxiliar a modo de resguardo cogió un trozo de fierro de unas cortinas y lo guardó entre sus ropas, mientras tomaba también la linterna y salieron rumbo a lo desconocido. Llegaron a la zona mencionada y retiraron los alambres de las puertas de los baños(no había candados) y entraron iluminando con la linterna:¡Nada, por aquí, allá, arriba, abajo; nada…salieron se fueron al otro baño, repitieron lo mismo y nada, nada de nada!…Ambos hombres notaron que comenzaron a sudar…en eso estaban cerrando las puertas, cuando un relámpago tremendo iluminó toda la noche y a los segundos un formidable trueno hizo vibrar todo, al tiempo que la energía eléctrica se cortaba.
Llegaron a la oficina muertos de susto y un par de tragos y un nuevo cigarro hicieron el milagro de calmar los espíritus…¿Qué sería “iñor”?…dijo Basilio…¡P…la h…rara! agregó Don Juan… mientras reiniciaban el juego, no sin antes remojar las gargantas de nuevo. Entonces y como para agregarle más dramatismo a esa noche apareció el viento, que ululaba como gemidos de auxilio, y convertía toda la escena en algo aún más tenebroso.
Veinte minutos más tarde y mientras la lluvia y el viento tenían una sinfonía sin cesar, otra vez los mismos golpes que la ocasión anterior aunque ahora acompañados de algo parecido a quejidos.. Nuevamente ambos, se dirigieron al lugar señalado, totalmente a oscuras y sólo iluminando con el débil haz de luz de la linterna. Abrieron una vez más las puertas, revisaron el primer sitio, nada, nada; se fueron al segundo y al dirigir la luz hacia el techo, un enorme pájaro…no era pájaro…era una cosa asquerosa con boca de ratón, alas, cola y nariz de murciélago, pegó un tremendo graznido, abrió las alas y salió volando a la vez que dejaba un olor fétido a muerto…y antes de salir lanzó como burla una risotada siniestra.
Para qué decir como nuestros habitantes nocturnos del colegio quedaron. Mudos, paralizados, mientras un sudor frío recorría sus cuerpos. A Don Juan de puro miedo hasta se le pasó el efecto de “los tragos ” que había tomado de más. Basilio, al fin pudo sacar la voz y dijo: ¡Persígnese iñor, no ve que esta h… es el mismo “coluo” que estuvo aquí… Y Don Juan que jamás se había persignado, así lo hizo!
Ambos volvieron a la oficina, tomaron el resto de la botella, encendieron el último cigarro, mientras ya casi amanecía y el viento y la lluvia habían cesado.

“Mundo infantil”


Corría el año 1976, y la voz de la Directora se escuchaba ordenando las filas de mamás, que se habían congregado en el portón de entrada del colegio, para conseguir una matrícula. Eran las 8:00 de la mañana y la Srta Efigenia Márquez en forma enérgica disponía: ¡Todas las mamás, que tienen que ir a trabajar, hagan una fila aparte, el resto se queda donde está!…¡Señorita…yo tengo una guaguita chica y la dejé encargada!…¿Puedo, ponerme al principio de la fila? ¡Vaya,Vaya, señora… dejen la señora pasar, que tiene bebé!
Y así se iba matriculando, niño a niño, algunas mamás matriculaban tres, cuatro alumnos; la matrícula era lenta, porque los datos de cada niño eran muchos y había que completarlos todos.
¿Nombre, Dirección, Curso?…eran las primeras preguntas que hacían las tres funcionarias a cargo de la matrícula…Cada cierto momento se escuchaba el clásico grito:¡Ya pues, respeten la fila…esa señora se “coló”…apuren la causa poh!
Mientras tanto los profesores desde las ventanas de las salas veíamos como incluso más allá de las 10:00 de la mañana, esa masa de personas nerviosas por encontrar una matrícula, seguían allí a la espera de su turno. Por supuesto yo no estaba ajeno a la situación, y miraba también esa extraña escena.Había que matricular más de 600 alumnos y la gran pregunta era dónde los íbamos a ubicar.
Y en esos momentos, estando en clases ocurrió algo singular…me recuerdo como si fuera hoy… estaba conversando con los estudiantes del 3º Año, sobre los juegos y formas de entretención que tenían ellos y uno a uno iban expresando sus preferencias: yo… dijo uno… veo televisión, otro alzó la voz y dijo “al pillarse”…una niña reveló que su juego favorita era “el luche”…y así varios más…entonces yo me di cuenta que al fondo de la sala había un chico muy tímido que nunca participaba y le pregunté: ¿Y tú Pepe…a qué juegas?¡Cuéntanos, queremos saber…y el niño nos devuelve la pregunta con una revelación sorprendente!… ¡yo …juego con duendes!…¿Con qué? gritamos varios a coro…¡Con duendes… jugamos varios niños allá a la bajada del río, hay unos que son amigos y buenos y jamás pelean, se visten de blanco y otros que son malos y pelean con nosotros y andan de negro…¡A ver,a ver no entendí nada, tú me dices que juegan con duendes!… pero…¿ a qué juegan, Uds los ven, o se los imaginan?…¡No, si son de verdad, son pequeños, salen por la noche, corren rápido, se ríen, lloran, tienen los ojos grandes,aprietan fuerte y los de negro son enojones y nos rasguñan, nos pegan, cuando les ganamos en las carreras o a las escondidas!…
Todos quedamos en silencio, nadie decía ni “pïo” y yo también “mudo”, sólo pensaba en la inocencia de los niños, sus fantasías, pero en ese instante una alumna, dice en voz alta: ¡Yo también juego con duendes, pero ellos vienen a mi casa, jugamos por la noche y cuando mi mamá apaga las luces ellos entran por la ventana que yo les dejo abierta, sus trajes se alumbran en la oscuridad y hay entre ellos niños y niñas..a una de ellas le gusta jugar a las muñecas conmigo y se mete a la “casita de muñecas”, que tengo en la pieza y ella dice que yo soy la mamá y ella es mi hija!
¡A veces a la hija le da hambre y le tengo que dar “papa” en una botellita chica, que lleno con leche, se llama “Yunny” y tiene un hermanito que también juega conmigo y él se llama “Tuko”. Al “Tuko”, cuando le da hambre, me pide migitas de pan y yo le doy porque si no, se pone a llorar.
Entonces yo maravillado con estos tiernos relatos les pregunto:¿Y hace cuánto tiempo que tú, “Pepe” y tú; Rosita ven a estos seres, y juegan con ellos?…¡Yo desde los cuatro años!…dijo el chico… y la niña agregó:…¡Yo también, pero quería decir que ellos le tienen miedo a la luz y cuando se enciende, ellos corren a esconderse…una vez mi mamá, al sentir que yo me reía sola en la pieza y conversaba con “Yunny”, entró… prendió la luz y ellos desaparecieron. Mi mamá me miró… y luego me dijo:…¿Con quién conversabas y te reías tan fuerte hija? ¡Y yo le respondí…con nadie mamita…estaba jugando sola…Ahhhh, pero duérmete pronto y apaga la luz…contestó mi “mamy”… después… cerró la puerta y se marchó… Al momento de irse mi mamá, aparecieron mis amigos y continuamos jugando!
Por supuesto que todos quedamos “helados” con estos relatos de dos niños del curso…Nadie dijo nada, que eran mentiras…verdad…nada, nada y yo quedé “para dentro”, fascinado con la imaginación del mundo infantil…¿O sería cierto, todo aquéllo que contaban y aun más; experimentaban?…
¡Ufff, se nos pasó la hora “volando”, había sonado la campana para recreo y ninguno de nosotros la escuchó…miro hacia afuera… y ya sólo quedaban cuatro o cinco mamás, en la fila de las matrículas!.

 


“La Última Estación”


La década de los 80´ y 90´pasaron con episodios que quedaron grabados en la memoria colectiva de la gente, siendo relevante el Terremoto del año 1985 . Del terremoto del año 85, tengo recuerdos que era un Domingo 03 de Marzo, y la hora fue 19:50; yo estaba preparándome para ver una película en TV. cuando de pronto echado en un sofá siento que el piso se remece,,,al principio suave…luego fuerte…más fuerte… ahí salgo al jardín de la casa… no se podía estar en pie… y mientras sucedía todo ésto no estaba mi familia conmigo; incluso tenía en ese entonces, una bebé de meses que estaba con su abuela, paseando en la calle, al tiempo que mi hija mayor de cinco años creía, pensaba que el movimiento telúrico era un juego, y se arrancaba de un tío que hacía esfuerzos por alcanzarla y controlarla….
Pasado el primer susto, con los servicios básicos cortados, no había mucho que hacer, sólo la radio era el medio de información y las noticias no eran para nada halagüeñas y la incertidumbre se apoderaba de mí. Más tarde salí con mi madre, como media hora después a ver su casa, no había novedades, sólo unas copas rotas, pero en el centro de Talagante, me dí cuenta que la mayoría de las casas de adobe estaban en el suelo y la gente iba y venía como “zombie” en medio de fuertes réplicas.
Mientras tanto y como el Lunes 04, comenzaban las clases, en la Escuela “Manuel Rodríguez Erdoíza” las panderetas de cierre, se vinieron abajo y hubo que hacer guardia para que los chiquillos no se arrancaran; incluso algunos que vivían cerca, entre recreo y recreo…se iban a sus casas… y nosotros en la escuela buscándolos como “locos”.
Otro recuerdo que tengo grabado fue una explosión que hubo en el “Complejo Químico” del Ejército, fue por el año 1992, si la memoria no me juega una mala pasada. Eran como las !4:30 Hrs y yo en clases con un 8º año, cuando de pronto:¡Boooom!, una explosión enorme, fuerte; que reventó los vidrios de varias salas de la Escuela. Por supuesto que todos evacuamos y nos dirigimos a las zonas de seguridad de acuerdo al Plan “Daysi”(Plan de Seguridad Escolar), pero nadie cayó en pánico, solo susto y preocupación. Por supuesto que nunca hubo una explicación de parte de las autoridades de la época acerca del hecho.
Otro hecho anecdótico fue la vez que unos presos se arrancaron de la Cárcel y cómo ésta, queda al lado de la Escuela y para hacer peor la situación, fue en el recreo de las 15:30 Hrs, cuando de pronto, se escucharon gritos y balazos de los guardias y entonces decenas de chiquillos saltando panderetas y otros por la puerta, salieron de la escuela para “copuchar” , mientras aún se escuchaban disparos. Y como siempre los nobles “profes”, salieron a buscar a tan “lindos angelitos”(de las patillas hubo que traer a algunos).
Y así, va trascurriendo el tiempo hasta llegar al año 2000 y siguientes. El año 2002 dejé el Colegio “El Niño Jesús” y Colegio “Emelina Urrutia” de El Monte, para asumir la nueva jornada escolar completa que se estaba implementando, dejando atrás 22 años de enseñanza en la Educación Particular Subvencionada que compartí con la Educación Municipal. Y sin darme cuenta y con el favor de Dios, que me ha dado vida, salud y ganas; he transitado un camino hermoso por largos 47 años, hasta llegar al 1º de Septiembre de 2015 en que me he acogido a un merecido descanso.
Poco antes de Jubilar, no pocos amigos y colegas me preguntaban:…¿Y para qué te vas a jubilar…por qué no te quedas dos o tres años más?…Más entonces, yo les respondía:
¡En la vida de todo ser humano hay tiempos, que deben respetarse; por tanto mi tiempo se cumplió; prefiero irme ahora pleno, sano, feliz; siendo un aporte y trabajando a plenitud de mis capacidades y no después, enfermo que me tenga que ir en calidad de “bolsa”. Además al irme ahora, me recordarán en las comunidades escolares, como un tipo que estaba aportando a la gestión y no como un “cacho”.
¿Que voy a hacer ahora?…¡Entregar a mi familia la compañía que antes no pude hacer, y por supuesto dedicar mi tiempo libre a leer, escribir, escuchar música., pasear, ver televisión, navegar en internet, estudiar; es decir ser aún más feliz de lo que he sido.
En estos días también, he pensado si hice bien, o no tan bien mi trabajo de educador. Si los surcos que abrí, dejé en ellos buena semilla; si en mi relación profesor- alumnos, tuve delicadeza, entrega, fervor por lo que hacía, sensibilidad, empatía con el otro y sí entregué aquéllo, que era necesario, prioritario, importante; para ellos…Bueno, pero eso tendrán que decirlo ellos… mis alumnos y alumnas (fueron más de 20.000)…a ellos les corresponde mi evaluación y nota final.
Por eso hoy en mi nueva situación, puedo decir que solo sé, que he realizado el trabajo más hermoso e importante; que un ser humano pueda desarrollar a lo largo de su vida. ¡Educar; es la piedra filosofal, central, de toda comunidad humana, porque a través de el acto de enseñar, vas entregando a la sociedad, el oxígeno de la renovación, de nuevos sueños, desafíos y esperanzas de un mundo mejor, representados en esos hombres y mujeres que educaste.
Y he dejado para el final la palabra gratitud..Agradecer de corazón a Directores, Colegas, apoderados y alumnos(as), todo vuestro cariño, cercanía y amistad de todos estos años. A Dios y mi familia también, gratitud eterna. Y por supuesto, como no a todos los lectores de “Tiritas de Papel”, gracias por su fiel respuesta a esta propuesta.

FIN

 

Imagenes:

Archivo personal Jorge Patricio Covarrubias Ramirez

Archivo Colegio Manuel Rodríguez Erdoíza

Archivo Corpotal

A quienes agradecemos.

4 comentarios para “Tiritas De Papel: “El Túnel Del Tiempo” Jorge Patricio Covarrubias Ramirez”

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