“El Culebrón de Talagante”

Talagante es una tierra llena de relatos, los cuales nos llevan en un viaje por el tiempo, invitándonos a preguntar a nuestros padres y abuelos  si nuestra tierra es de verdad tan mística… acá continuamos con nuestro trabajo cultural, en la búsqueda de  historias y cuentos locales,  dimos con esta antigua leyenda, la cual trascendió en el tiempo y llego a dar un salto mágico para quedar en la memoria de muchos Talagantinos, les presentamos  la leyenda  de “El Culebrón de Talagante”, o de Tegualda… como Uds. quieran llamarle, esperamos que les guste.

Desde muy niño había recorrido los cerros que están cruzando el viejo puente del tren, acompañando a su padre a buscar leña para hacer pan y para calentar la casa, y los fines de semana con su mamita, a recolectar flores para la venta en la entrada del cementerio, su padre don juan era uno de pescadores de la calle que antiguamente ostentaba ese nombre “La Calle de los Pescadores” llamada actualmente Eyzaguirre, se levantaban al alba armados a veces con una malla o con una caña de coligue, con estas rusticas herramientas lograban atrapar muchas carpas y pejerreyes que a media mañana vendían en la puesta de su casa, era una vida esforzada, había pocas horas de ocio o de relajo, su padre acostumbraba por las noches contarles algunos de los antiguos cuentos que por lo general hablaban de leyendas de entierros o de apariciones del diablo en el cerro, era pan de cada día oír estas historias, fue así como una noche, les hablo del “Culebrón de la Quebrada”, a mitad del cerro la Campana, se encuentra un hermoso paraje, los arboles cuelgan de los roquerios aferrados de las inmensas y escarpadas rocas, allí habita el Culebrón, un animal mítico que se asemeja a un  lagarto de casi 2 metros de largo , de cabeza grande,  casi desproporcionada a su corto y grueso cuerpo, similar a la cabeza de una vaca adulta, la cual posee unas poderosas mandíbulas capases de comer a un niño o a una cabra, con ojos rojizos de grandes orbitas, y un peñón como una cresta de ave que corona su enorme cabeza, su piel similar a la de una culebra, es de un color negro lustroso, cubierta de escamas, y unas cortas patas, pero agiles dan cuenta de esta bestia que muy pocas veces ha sido vista, pero la leyenda habla que solía robarse los animales que se criaban en la ribera del rio o muchas veces atacar a los niños pequeños llevándolos a su guarida en el cerro, contaban por ahí que vivía bajo una gran mata de Chagual, acechando alguna presa  o simplemente esperando algún rayo sol para salir a calentar su cuerpo.

Era una de tantas leyendas que contaba su padre,  existirá  en realidad el culebrón del cerro? Si miles de veces había recorrido desde la base hasta la cima todas las colinas cercanas, pasando por El monte y Pelvin…. más  nunca lo vio al mentado animal.
Así pasaron un par de años hasta que un buen día, bajando por los roquerios buscando miel de abejorro (antiguamente la recolectaban, la vendían a muy buen precio pues tenía un sabor único) mientras colocaba una soga para bajar por el dulce tesoro,  miro hacia abajo y lo vio…. Tendido tomando el sol. El culebrón era real, entre el nerviosismo subió rápidamente para buscar un mejor punto para observarlo, en su cabeza rondaba la idea de ir a avisar a su padre, o capturarlo, rodeo el lugar y llego a estar a poco más de 10 metros  de distancia, su corazón palpitaba repleto de adrenalina y miedo, la bestia de repente dirigió su mirada al asustado observador, ambas miradas se cruzaron fulminantes, se agacho a recoger una piedra para arrojarle, estaba en eso y en un rápido movimiento el culebrón escapo, corrió tras el pero era demasiado tarde , la espesa arboleda había servido de escape perfecto para la bestia.  Corrió rápidamente a contar a su viejo lo vivido, por más que apuraron el tranco jamás lo encontraron.

Muchos años después cuenta la leyenda fue visto en varios lugares, en la curva al fondo de la calle 21 de Mayo, o en el camino que va hacia  donde está el colegio Sagrado corazón, así siempre se mantenía viva esta leyenda. Pero no debemos dejar pasar esta oportunidad de mencionar cuando apareció en donde hoy se encuentra el parque Octavio Leiva (Ex Parque Bráncoli) el que años atrás era un gran hoyo el cual estaba lleno de agua estancada, basura y totoras, muchos niños aseguraron haberlo visto, fue tanta la conmoción de esa época, (años 80) que hasta contaron que se había comido a un niñito, nuca se pudo comprobar si fue así o no, pero acá dejamos claro que si existió o no, lo dejamos a su juicio del lector, pero quien sabe, tal vez algún día volvamos a tener noticias del Viejo Culebrón de Talagante.

Relato: Corporación Histórico Patrimonial ACAI Talagante.

Un comentario para ““El Culebrón de Talagante””

  • mauricio says:

    mi abuelito me contaba la historia del culebron ,,mi abuelito cheo lopez se encontro de frente con el, en el cerro de talagante ,tenia una cabesa inmensa y sus ojos eran rojos su respiracion era como un cilvido ,media como 2 metros de largo y como el torso de una persona delgada,mi abuelito se encontrava conejiando ,el culebron se arranco cerro abajo y nunca mas lo volvio a encontrar,,,,decian los lugareños de aqueyos años q, esa cosa casaba niños pequeños y perros,,,,

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