JUAN RIADI SAMUR, Un cafe con un gran bombero

Muchas veces caminamos por nuestro Talagante, pero no reparamos en detenernos un momento a conocer aquellos personajes y sus historias, un día un café nos llamó a charlar con un bombero de toda la vida, comerciante y sobre todo un gran Talagantino. Desde el  rinconcito del Café de la plaza  al otro extremo donde se encuentra el Cuerpo de bomberos transcurrió gran parte de su vida, la que hoy compartimos con Uds., los invitamos a recorrer  las memorias nuestro ahora querido amigo Juan Riadi Samur…. Seguro les gustara….

JUAN RIADI SAMUR

Un café para recoger las memorias de un destacado comerciante Talagantino, bombero de toda una vida, don  Juan Riadi Samur. Digo Talagantino con justa razón, y creo que más que nadie lo puede gritar a los cuatro vientos, si nació en plena Plaza de Talagante, el día 2 de abril de 1925, en la misma casa que lo acoge por más de 85 años, ahí al ladito del Café de la Plaza,  en Bernardo O’Higgins 1132, para ser precisos. Hijo de inmigrantes palestinos, en esos años llegaron muchos extranjeros a la provincia, buscando  nuevos horizontes.

Una gran parte de esos inmigrantes árabes se instalaron acá, en nuestra tierra. Hijo de don Jorge Riadi Marsuca y la señora María Samur Aguad,  formaron una gran familia. Recordamos a su hermanos  Filomena, Fiffe (esposa de don Carlos Halaby)  y  Julio Riadi Samur, muy conocido pues fue uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos.

Don Juan, nos comenta que cuando niños su madre les hablaba en árabe dentro de la casa, en general ella manejo muy poco el español.
Los palestinos acostumbraban a casarse dentro de la misma colonia. Don Juan se casó con Doris Nassar el 7 de enero de 1950,  en la capilla ubicada en Plaza Ñuñoa, Santiago. Se conocieron por una coincidencia, en un matrimonio que se realizó en la  casa de los padres de Dorita, y ese mismo día don Julio le dio permiso a sus suegros para poder conocerla, a la usanza de la época. Después participaban juntos en las fiestas de la primavera organizadas por el Cuerpo de Bomberos y terminaron casados.
Don Juan estudio en la antigua escuela parroquial, luego paso al liceo fiscal de la época, conocido como escuela fiscal Nº 1. Terminó sus estudios en el famoso liceo Valentín Letelier ubicado en Recoleta, Santiago. Nos  comenta que por esos años había que levantarse con el alba, a las 5:00 am, ya que las góndolas demoraban casi 2 horas en llegar a Santiago. Si eran otros tiempos si hasta  la Plaza era cuadrada!!
Toda su vida estuvo acompañada de los negocios. Una de sus primeras incursiones fue junto a don Carlos Halaby, con quien formó una pequeña sociedad,  que fue la primera fábrica de blue jeans de la zona, que luego se transformaría en la “Fabrica de Ropa” , quedando en manos de su amigo Carlos. Con el tiempo y  con las ganancias de ésta adquirió para su mujer la conocida tienda “La Sultana” la cual era propiedad de don Luis Jadur, esto el año 1955.

“Fueron nuestros mejores años como comerciantes, ampliamos los negocios en distintas direcciones, nuestra familia también fue dueña de La Naranja y del local de Jeans Ellus, seguro más de alguien los recordara con una pizca de nostalgia”. Hay que destacar que todos estos antiguos locales tenían el nombre de Casa, pues eran negocios familiares, podríamos mencionar, la Casa Riadi (De propiedad de mi hermano), Casa Leyan, Casa Carcur, Casa Jadel, Casa Muñoz (de propiedad de Ema Muñoz y su familia), etc.… también recordar algunos otros comercios y a sus dueños como la Sultana, El Gallito (La Gran Vía), La heladería Antártica, al Sr Taj Taj, al Sr Vicente Pérez, entre otros.

Su vida, al igual que su hermano, giraba en torno al Cuerpo de Bomberos, si por poco no fue otro  más de los fundadores, ya que el día de la firma apara oficializar los estatutos, estaba enfermo y no pudo asistir. Claro, su hermano figura en el documento. Él ingreso al cuerpo el año siguiente, 1946, pero igual se siente como uno de los iniciadores de lo que hoy es la gloriosa Segunda Compañía,.

Don julio ocupo todos los cargos de la Compañía y también del Cuerpo de Bomberos.   Un recuerdo: “con José Pepe Leiva, nos intercambiábamos la comandancia, un año él era superintendente y yo oficiaba secundando, al siguiente cambiábamos los papeles, siempre es bonito recordar a Pepe, un gran hombre y un Talagantino de tomo y lomo. Era un intercambio para equiparar fuerzas, decía mi amigo con el que trabajamos en tantas cosas.

“Otro recuerdo es cuando partimos a buscar el Ford Ward LaFrance a Valparaíso, subimos al barco para que la grúa lo sacara y estaba allá abajo, al fondo del barco, se veía chiquitito. Alguien exclamo: ¡y para esto nos pegamos este largo viaje! En unos instantes la grúa lo comenzó a subir, era fantástico, imponente, tremenda máquina para la Segunda comentaban los presentes entre aplausos. El carro traía unos cascos blancos de bomberos de regalo, decían comandante. Por ser el gestor de la llegada del carro, me obsequiaron uno de esos cascos, que aún guardo como recuerdo de ese entrañable momento.  Bueno, hoy ocupo el distinguido cargo de director honorario de mi querida Segunda Compañía”.

“En 1965, creo que ese año, no estoy seguro, estando dentro del Cuerpo de Bomberos, siempre me gustaba participar en lo que fuera. Sabe usted que yo soy el autor de el himno de la Segunda Compañía.  Muy pocos saben esa historia: había un piano en casa y yo tocaba algo, bueno algunas teclas y un día, sabiendo que la Segunda no tenía himno, se me ocurrió hacer uno, y como quedo bastante bueno, quedo instaurado como nuestro himno oficial, si quiere se lo canto. Soy el autor de la letra y la música de esta maravilla.

Himno segunda compañía Talagante

Segundinos de corazón
Marchamos por la vida
En nuestra alma una ilusión
La querida compañía
La sirena que nos llama
Por el amplio firmamento
Ante el altar de la patria
Nos recuerda el juramento
Que es el lema que nos guía
A cumplir con el deber
Tras el glorioso estandarte
Nos vera siempre vencer
Compañeros segundinos
Hermanos en ideal
A la compañía brindemos
Nuestro afecto sin igual
A la compañía brindemos
Nuestro afecto sin igual

En esos años el cuerpo de bomberos participaba activamente de las actividades culturales, verdaderas fiestas y demostraciones. “Junto con Carlos Halaby armamos la Semana Talagantina, carros alegóricos, música y reinas se mezclaban como un todo en siete días de fiesta. Como no recordar una anécdota, no recuerdo el año, creo que 1967, ese verano se nos ocurrió hacer un simulacro de emergencia, teniendo todo preparado con antelación. Junto con bomberos y amigos habíamos armado un avión, simulando su caída con heridos , fuego y mucho humo , esto ocurría en Avenida 21 de Mayo, mientras se desarrollaba la fiesta en la Plaza, entonces por los parlantes el locutor dijo que había caído un avión en 21 de Mayo, armándose una tremenda parafernalia, bomberos partió a ayudar a los supuestos heridos,  mientras toda la gente corría a mirar el accidente, una ambulancia paso de casualidad y también acudió al rescate, fue tan realista la actuación que don José nos comenta, dos doctores se presentan ante los bomberos y se ponen a disposición para atender a los heridos, fue muy difícil para mí contarles que era un simulacro. Al final entendieron que esto era Talagante y acá todo era hecho para entretener a la gente, dando las gracias dijeron, muy bien logrado el ejercicio, nos la creímos”.

“Como se financiaba todo esto, nos preguntamos, había tanto entusiasmo que todos cooperaban, una Lotería  era la actividad para poner en marcha la fiesta Talagantina. Hay que recordar a don Julián Henríquez, quien gestionaba que la empresa Coca-Cola se colocara con las bebidas, uno de los antiguos dueños del Caserón de los Henríquez”.

“Las fiestas eran tremendas, traíamos a los mejores artistas, entre ellos José Alfredo fuentes y el Clan 91. Como no recordar que tuvimos que ir a tratar con ellos a Viña del Mar para traerlos. No podemos dejar de mencionar a, Tommy Davis, famoso humorista de esos años después se acostumbró a venir  y pasaba metido en mi casa. Prácticamente no lo podíamos echar”.

Anécdotas de la compañía

Mucho antes de la llegada de los carros con bomba de agua, los incendios los apagábamos con baldes. Recuerdo un llamado del Monte a apoyarlos, sacamos agua de un canal y a puro balde, lo apagamos, ese día volvimos a Talagante mojados como diuca. También acudimos a uno de los incendios más grandes de la época, este fue en Cartagena, se quemaba una cuadra completa y  nos llamaron por qué no lo podían controlar, éramos varios bomberos , todos eufóricos nos subimos al carro bomba , éramos apasionados, por ahí llegando a Leyda, quedamos en Pana, el carro no era capaz de llevarnos a todos , así que a hacer dedo,  las personas que iban de viaje a la costa nos dieron un aventón, la gente era más caritativa con los bomberos y muy dispuesta a ayudarnos en cosas así”.

Recuerdos de la Plaza

“Con mi hermano siempre fuimos muy amigos con Carlos Halaby, pasábamos muchas horas juntos, siempre en buena lid. Un día de tantos en nuestras correrías por la Plaza se nos ocurrió aprender a manejar, así que le pedimos al sr Kasendra, a quien apodaban “El León” , vecino y conocido taxista de la Plaza, que nos enseñara a manejar en su auto. Los 4 salíamos desde la Plaza al puente del Monte. Nuestro amigo Kasendra nos secundaba de copiloto y cuando había mucho tráfico, él se traía el auto de regreso. Muy bellos recuerdos de aquella época, fue así como los tres aprendimos a manejar”.

“Otro recuerdo es cuando salíamos con mis amigos bomberos, bueno yo tenía que poner mi auto, nos gustaba arrancarnos a Santiago después de nuestras reuniones en el cuartel, así que sigilosamente cruzábamos la Plaza y sacábamos mi auto empujándolo hasta llegar a 21 de Mayo. Ahí lo hacíamos partir y salíamos a divertirnos a Santiago. El problema era al regreso, había que volver a entrar el auto silenciosamente. Llegando de madrugada, estaba a punto de acostarme y mi señora despertaba , tenía que volver a colocarme la ropa y partir a la tienda , respondiendo , ¡si me estoy levantando!. Así que muerto de sueño me tenía que ir a abrir  el negocio”.

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