Yamilett Díaz, La Niña de los Milagros ,Talagante

Yamilett Díaz, La niña de los milagros Talagante

Entre 1975 y 1978 fue el auge de Yamilet de Talagante. Todo partió por una visión que ella tuvo a los 10 años de edad, cuando se le apareció una niña de la misma edad llamada Elizabeth Talbo, quien le dijo que le entregaría el “don de la sanación”. Para esto, le señaló que tenía que vestirse de blanco, no podía cobrar dinero, ni cortarse el pelo, ni maquillarse, ni casarse y que, además moriría a los 33 años. De esas profecías ninguna se cumplió, salvo lo de sanar gratuitamente.

Yamilett Díaz, La niña de los milagros

Entrevista : Revista Qué Pasa N° 237. Noviembre de 1975.

“¿Eres feliz?” “Soy feliz.” “¿Estás pololeando?” “No, soy feliz ahora, pero no estoy pololeando; no pienso pololear tampoco.” Y Yamilett se echa hacia atrás hasta que su espalda toda de blanco toca la muralla de su casita, situada en un barrio pobre de Talagante. Afuera la cola ya no circula, se ha detenido, y la madre de Yamilett, que se encarga de la entrada de los enfermos a esa como consulta de la niña de los milagros, viene a sentarse a nuestro lado. “Esta niña —nos dice mirándola con mucha ternura— tiene una doble personalidad. Una es la chica corriente que va a la es-cuela y juega con sus amigas; la otra es la que cura a los enfermos y sabe tantas cosas, la que recibió los poderes de Elizabeth Talbo“. La Yamilett, una niña vestida con un traje absurdo, mezcla de un vestido de novia y de uno de Primera Comunión, no habla mucho de Elizabeth. “No me gusta hablar de eso”, afirma con cierta taima de consentida. Pero averiguando por aquí y por allá podemos recomponer la forma esotérica cómo recibió los poderes, el don de curar. Al parecer, “la Elizabeth”, una niña hija de padre norteamericano y de madre española, que vivió hace ciento cincuenta arios…, bueno, sí, le dio durante un sueño los poderes con los que conmueve ahora, por lo menos a Tala-gante. ¿Quién fue la mentada Elizabeth Talbo? Una especie de Marinita (cuya animita se venera en Santiago e inicia la lista de las animitas contabilizadas en el libro de Oreste Plath en toda la República). De pasarlo bien, Elizabeth Talbo lo pasó bastante menos que regular: la descuartizaron y la mataron y como si esto fuera poco, quisieron violarla, pero entonces, más vale tarde que nunca, apareció un ángel que se la llevó…

Su primera curación
Conversamos largamente con Elsa San Martín, robusta mujer de 56 arios, la primera sanada por la niña de los milagros. Se trata de una mujer rozagante, de excelente humor, que nos dice que ella orinaba sangre y vivía con permanentes transfusiones. “La niña todo me lo confidenciaba y cuando los parientes quisieron llevarme al doctor para cambiarme de nuevo toda la sangre, Yamilett me dijo que me iba a curar. Y así no más fue”. Al preguntarle por esta primera curación, Yamilett que durante toda la entrevista bebe lentamente un agua mineral con sabor, asegura que doña Elsa tenía cáncer. La niña parece estar más o menos habituada a curar cáncer, especialmente en su forma de leucemia. En cambio otras veces, nos dice, no puede hacer nada. Entonces “le dice la verdad a algún familiar del enfermo; se trata generalmente de males del cerebro”.

Nadie es profeta en su casa

Yamilett, esta niña que todavía no llega a la adolescencia, es una buena compañera en el liceo donde estudia, casi enfrente de su casa. Asegura que no todas las alumnas la quieren, pero también tiene numerosas partidarias y seguidoras. Y no es para menos. En días pasados obtuvo el Premio de $ 800 del Club de Tenis y en tres rifas que hubo en el circo les pidió a quienes la acompañaban “que no se apuraran porque ella iba a comprar unos números para la Elizabeth”. Así fue como obtuvo los premios, y no comprando grandes cantidades de números, como dicen en el pueblo. “Yamilett, no entendemos cómo —le decimos— siendo lo que eres y haciendo las curaciones que haces, tu papá va al doctor y compra remedios en la farmacia. ¿Que no tiene fe en ti?”. Vacila, su madre confirma nuestra aseveración y por momentos creemos que va a justificar la debilidad de su marido…, nadie es profeta en su casa. Pero no. La niña aparta de su boca la botella de esa agüita de fantasía que la refresca tanto, y nos dice: “Yo voy a ser médico cuando grande”. Parece no haber dicho nada y, sin embargo, ha contestado perfectamente. Yamilett cree que mientras atiende a los enfermos no perderá sus poderes. Entre sus pacientes escogemos a Juan Vergara, quien nos asegura que lo ha curado de epilepsia. Nos habla del doctor Asenjo. Este le había recomendado unas tabletas que Yamilett consideró innecesarias. Vergara es un hombre joven, de ojos brillantes, un poco demacrado, calvo, con algo de Charles Boyer. Suele venir a ayudar a Yamilett; nos habla de ella con respeto profundo. Los ataques le daban tres o cuatro veces al mes, y ahora ella lo tiene perfectamente, se siente como nuevo. Nos dice que la niña atiende a los que tienen fe y también a los ” que no tienen: “estos últimos son los que sanan primero”.

Los principios de Yamilett

Cuando le preguntamos a la abuela si hay casos como el de Yamilett en su familia, nos mira sonriendo, y dice, socarrona: “Si le contara yo…”. Nada más y nada menos. Le recordamos que Talagante es célebre por sus brujas, pero no la sacamos de “si le contara yo”. Yamilett Díaz Parada nació hace doce años en la calle Santa Berta 303 de Talagante. Fue una chica común y corriente.., hasta el 5 de diciembre de 1974, día de su cumpleaños. Entonces Elizabeth Talbo “se reencarnó en ella y recibió los poderes”. Según su versión, la oficial, perderá los poderes cuando deje de atender a los enfermos…; pero también hay otra versión. Es la que dice que los perderá sí empieza a comerciar y a cobrar por consulta. En la modesta pieza donde atiende —toca rápidamente a cada paciente, generalmente en la cara— hay un letrero advirtiendo que la consulta es gratis. La mañana en que la visitamos atendió aproximadamente a 1.500 pacientes, que dejaban erogaciones voluntarias. No todos lo hacían, es cierto; algunos eran demasiado pobres y en ciertos casos Yamilett “les da para el pasaje”. Pero por lo menos 1.000 pacientes habían dejado en la cajita de cartón una suma que fluctúa entre $ 1 y $ 5. Supongamos $ 3 por cada uno y multipliquemos por 1.000. Da la nada despreciable suma de $ 3.000 en una mañana. ¿Qué destino tiene este dinero? ¿Consulta Impuestos Internos, el Impuesto único, cuando se trata de algo tan único como hacer milagros?

La religión de Yamilett

Conversamos con una señora un poco intrusa que dijo ser Rosacruz y aseguró que estaba interesadísima en estos prodigios. Por otra parte, en la cola de varias cuadras había propagandistas protestantes que aseguraban que Yamilett Díaz era un vehículo de Dios. Al ser interrogada sobre su religión, asegura que todas las religiones son iguales y que ella no es religiosa. Mucha gente pretende que la cure a la primera, pero así no puede hacerlo. Por eso es corriente oírle decir, cuando atiende a los pacientes de la cola, “Vuelva en una semana”, “vuelva en quince días”. Con el temor de verla levitarse en el aire y permanecer a dos metros del suelo, le preguntamos si no cree que pueden aumentarle los poderes, o explotar poderes que aún no ha puesto en juego. Sí, cree que pueden aumentar sus poderes. “¿Cómo es esto de que en la cola hay gente que viene con fotos de sus enfermos para que tú las toques? ¿Curas también por fotografía?”. Asegura que cura por fotografía, y lo dice como si fuera la cosa más natural del mundo. Ya se ha tomado toda la bebida y, al parecer, la entrevista ha terminado. Así lo entendemos y nos despedimos prometiéndole llevarle el QUE PASA en que salga ella y todo el mundo alucinante que la rodea. Nos despedimos rápidamente y nos quedamos junto a la cola, en el patiecito que da a la calle. Hay una liebre verde de la Fuerza Aérea llena de gente. junto a la casa se ven muchos viejos, verdaderos cadáveres que llegan en brazos de sus parientes, un carabinero con su esposa y una mujer de edad, al parecer su madre, muletas, sillas de ruedas, los camilleros que aseguran que ellos no le cobran un veinte a nadie, no como dijo “La Segunda”… Y la incógnita principal: ¿cura verdaderamente la niña de los milagros? Creemos que algo hay, de otra manera la presencia de toda esta multitud, su fervor, su fe ciega, no se explicarían. Y si fuera uno el que estuviera desahuciado, como muchos moribundos que hacen cola junto a la casita azul de tablas donde vive Yamilett, ¿qué podría hacer en este mundo, sino esperar un milagro de la niña de los milagros?

Fuente:

Revista Qué Pasa N° 237. Noviembre de 1975.

APORTE : (fotografia principal & imagenes galeria)

Gustavo Valdés Rozas

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