Sergio “Porotos” y el Caballo de la Estación

A Cartagena los boletos…recuerdo cuando mis papas nos levantaban temprano a mis hermanas y a mi para tomar el tren a Cartagena… que impresionante era ver venir a la locomotora…  Estacion de trenes 1958, Foto: Dario Sarret Toro

 


Sergio “Porotos” y el Caballo de la Estación  (Leyenda Talagantina)

Todo empezó en la estación de trenes de Talagante, esta era la típica parada para los viajeros de verano a la costa, un gran espacio con árboles y bancos para descansar, en las tardes se convertía  además el patio de juegos de muchos niños que vivían en los alrededores, Como siempre una improvisada pichanga con pelota de trapo por las tardes, un luche dibujado con un trozo de yeso en el cemento usando la vieja lata de pasta de zapatos o mentolato como tejo y la escondida cuando comenzaba a caer la noche era la predilecta antes de entrar a la casa. Así se divertían todas las tardes, tiempos de cabezas desgreñadas,  pantalón corto, una polera algo rota para cubrir el torso, ojotas y la mayoría de las veces pies descalzos. Perseguían una pelota de trapo, echa con calcetines viejos la cual a veces caía en la acequia quedaba súper dura y pesada, ayayay de un pelotazo, era el ejercicio diario de las tardes, jugar y pasarla bien.
Un día viernes de verano, la tarde noche estaba perfecta para divertirse asta bien tarde así que decidieron jugar  a la escondida, estaban en eso cuando Juanito el mas pequeño encontró un  juguete tras unas zarzas, era una caballito de madera; con su cabeza de trapo y con un palo de escoba, como era el mas pequeño salio disparado cabalgando y gritando feliz por su suerte. Todos lo rodearon admirando y preguntando de donde había salido el juguete, el contesto que estaba entre las moras bajo el árbol de Maquis, que en los veranos dejaba sus bocas moradas con el dulzor de sus frutos. Bien hecho le respondió pedro ahora juguemos a los vaqueros. Jugaron así asta bien tarde, no eran horas para niños, en esa época muchas historias de brujas y del diablo obligaban a los padres a tomar medidas para que los niños se entraran temprano, fue así como en un momento 3 niños se encontraron sobre el caballito en la disputa por quien tomaba las riendas este comenzó a crecer, sin darle mucha importancia y felices por poder montarlo fueron subiendo mas y mas niños al juguete , 4 , 5 , 6 , 7  llegando a 11 todos sobre el caballo que a esas alturas se suspendía en el aire bamboleando a los traviesos jinetes . Solo faltaba uno por subir el mas tranquilo de todos, su familia era muy religiosa  Sergio “Porotos” lo llamaban de cariño, pues su madre era una esforzada trabajadora del campo, muy ágil cortando porotos. Súbete si no va a pasar nada le gritaban todos a la vez, miedoso vamos sube. Sergio miraba compungido el tamaño que había alcanzado el caballo  y veía impávido como sus amigos disfrutaban y montaban juntos tan extraño juguete. Pero en un momento, lo miro a los ojos, noto algo extraño en ese ojo que dejaba ver el crin que colgaba de la cabeza de trapo, sin casi pensarlo Grito fuerte…. Recordando algo que dijo su madre para espantar a las brujas: SIN DIOS NI SANTA MARIA!! Después un tremendo estruendo y una nube de polvo los envolvió, un grito demoniaco saco a todas las familias de sus casas para ver que pasaba! Los niños corrían espantados en todas direcciones asustados, ya sabían que no era nada bueno, cuando una voz gutural enfrío la calida noche, UNO MAS Y ME LOS LLEVO A TODOS PAL INFIERNO, MUAAJAJAJAJAJA, y el azufre era irrespirable en ese momento, la piel erizada de los que presenciaron la desaparición y el palpito del miedo se mesclaron con el silencio pálido de sus rostros , caminaron a sus casas y cerraron muy bien las puertas, prometiendo nunca más dejar jugar a los niños solos y acordando que a las 10 de la noche debían estar todos en la cama.

Sergio “Poroto” todos los días, bien tarde cuando todos dormían miraba por la rendija de la ventana, hacia el bajo el árbol de maquis de la estación, lograba temerosamente divisar apoyado en el tronco El Caballo de Madera, con la cabeza de trapo…

Leyenda recuperada por : Corporación Histórico Patrimonial Talagante

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