El Perro Brujo de Talagante

De acuerdo a la publicación “ El diablo venía desde Peñaflor hasta Talagante en carretela muy elegante” (1978), de la antropóloga chilena María Eugenia Solari, “los orígenes de creencias y leyendas de Talagante como pueblo de brujos remontarían a la época en que los descendientes del encomendero Flores (brazo derecho de Tala Canta Ilabe) se vinculan por lazos matrimoniales con las familias Lisperguer y De los Ríos, perteneciendo a esta última, Catalina De los Ríos, la famosa Quintrala, que es considerada dentro de las creencias populares como una de las primeras brujas criollas”.

El perro brujo de Talagante

Cuenta la leyenda que en Talagante existió en tiempos muy remotos, un brujo tremendamente poderoso, temido y respetado por todos los ciudadanos, ya sea por su poder o por su maldad. Siempre salía de noche y en las cantinas llegaba alardeando de ser el más poderoso, tanto así que el mismísimo diablo le temía.

Muchos sufrieron a causa de su poder,  hechizando a todo aquel que se le oponía durante una de sus correrías en una cantina se le encontró contando sus historias sobre a cuantos hombres  había destruido gracias a su poder. En el rincón mas alejado del la cantina se encontraba un hombre flaco ,alto, muy blanco, que había llegado poco después de obscurecer y que nadie había visto antes Y ante este hombre se presento el brujo., obligándole a que le convidara un trago amenazándolo en convertirlo en un perro si no le concedía su petición, el extraño no solo no le convido lo pedido, si no que lo mando a la punta del cerro. Ante tal agravio el brujo le dijo que salieran afuera para ver que tan gallo era si se atrevía.
Los parroquianos todos se lamentaron por la suerte de aquel forastero que pronto terminaría transformado en quizás que engendro debido a los poderes de este brujo, el extraño se puso de pie  pagando su cuenta al cantinero y salió, al recibir el dinero este se fijo en el extraño especialmente en su mano derecha donde vió en el dedo anular un gran anillo con una calavera con dos tibias cruzadas en donde  relucían  dos ojos rojos como zafiros.

Con voz suave y una mirada fría y vaga salió el desconocido a enfrentarse con el brujo. Estando afuera comenzó una guerra de hechizos uno tiraba y el otro devolvía,  mucho tiempo estuvieron los dos en esa pelea, hasta que el hechicero le gritó al extraño – te lanzare el  hechizo más potente que tengo., tan poderoso es que ni el mismo diablo podría detenerlo,  y lo lanzó. el extraño al sentir ese poder puso su mano al frente deteniendo el poder con su anillo devolviéndoselo al brujo que alcanzó a esquivarlo sólo con su parte superior, quedando transformado en perro de la cintura hacia abajo.

Entonces el extraño se acerco al brujo y le dijo,  ¿no que eras tan gallito y decías que hasta yo te temía infeliz? ¡Entérate, yo soy el mismísimo diablo! y soy el único que puede deshacer el hechizo pero no lo haré, te dejaré así hasta el día del juicio por creerte más poderoso que yo. Desapareciendo en el mismo instante el brujo rogó e imploro misericordia a Satán pero fue en vano, hasta el día de hoy los habitantes de Talagante en las noche de luna llena escuchan el aullido de este brujo que suplica a Satanás volver a ser humano

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