Hernán Bustos Valdivia / Historia de Talagante

Hernán Bustos Valdivia: Una vida  al rescate  de la historia de nuestras provincias, biografía y obras, extracto de Historia de Talagante, libro del cual es autor y acta de fundación de Talagante.

Hernán Bustos Valdivia nació en Melipilla el 28 de febrero de 1964.

Tal vez fuera su infancia en San Pedro la inspiradora de su trabajo como investigador de las tradiciones y costumbres de la zona.

Siempre ligado a las comunicaciones y a la cultura, este investigador y periodista (titulado con distinción máxima y nombrado el mejor alumno de Cátedra de Radio por la Archi), fue jefe de la Casa de la Cultura de Alhué, fundador de grupos culturales en Peñaflor; es corresponsal de prensa y deportes para Radio Cooperativa y representante regional de la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro. Ha sido creador, productor y conductor de varios programas radiales. y es además corresponsal del diario Las Ultimas Noticias. Entre sus libros destacan :

El Valle de las 7 Puertas  (1991)

Peñaflor en 10 Leyendas (1994)

Alhué Huellas de 5 Siglos

Los Amoríos del Diablo

Peñaflor, Malloco y Padre Hurtado

Entre 2  Ríos

Leyendas de 9 Pueblos

Isla de Maipo y Naltagua

Historia de Talagante

Historia de El Monte, 5 SIGLOS EN LA TIERRA DE LOS CARRERA

La Charito, Todo tiempo pasado fue mejor

Historia de Melipilla

 

La villa Santa María de Talagante

“La villa Santa María de Talagante nació bajo el mandato del Presidente José Joaquín Prieto (1831-1841), quien se empeñó en establecer un orden administrativo y territorial a la Nación. Preocupaba al Mandatario el hecho de que la población estuviese diseminada en vastos espacios de territorio, en los que sólo se veían de trecho en trecho habitaciones dispersas, cuyos moradores vivían en una solitaria independencia, lo que dificultaba a posibilidad de establecer cuerpos de policía para combatir los delitos y reprimir los desórdenes. Además, estaba la imposibilidad de esas comunidades de acceder a los preceptos religiosos y contar con escuelas. Era costumbre en aquellos años pensar que las principales dificultades se producían en los territorios habitados por familias indígenas, de tal manera que desde el primer momento el pueblo de indios de Talagante estuvo en la mira. Por ello, el Presidente encomendó la creación de la nueva villa a su subalterno, el gobernador del departamento de La Victoria, Domingo Eyzaguirre, quien, a su vez, traspasó el trabajo concreto y en terreno al subdelegado Tomás Correa y al agrimensor Francisco Tagle Echeverría. La nueva villa se establecería sobre las tierras que desde tiempos ancestrales habían pertenecido en comunidad a los aborígenes y que Águeda Flores, que había sido usufructuaria del derecho de propiedad implementado por los españoles, les habla otorgado por escrito en su testamento a comienzos del siglo XVII. Así las defendieron durante el largo período colonial, hasta que en 1823, el gobierno de Ramón Freire, que promovía la fundación de villas, aun reconociendo “que lo actual poseído según ley por los indígenas, se les declare en perpetua y segura propiedad”, mandaba deslindar y tasar las tierras sobrantes, las que quedarían en propiedad del Estado. Por alguna innovadora razón, el trazador de Talagante decide darle a la planta de la ciudad una plaza con forma de rotonda, de tal manera que desde el círculo salgan calles formando una cruz, que irían con dirección a los cuatro puntos cardinales. Hacia el oriente el camino que llevaría a Santiago, al poniente el camino a Melipilla; al norte, una corta calle que desembocaría en el río Mapocho, y al sur, el camino hacia Isla de Maipo. El perímetro de la nueva villa consideró un trazado de treinta cuadras, cada una de las cuales poseía ocho sitios. Contemplaba calles de veinte varas de ancho, es decir unos 16 metros, y también se dejó algunos retazos para usos públicos como panteón. Frente a la Plaza circular se dejaron los sitios para la escuela e iglesia, quedando los restantes para los particulares que quisieran adquirirlos.

Acta de la fundación de Talagante

“Santiago Diciembre 6 de 1837
Usando las facultades que me conceden la ley del 31 de enero del presente año y el articulo 161 de la constitución; atendiendo los importantes fines que a favor de de la agricultura, del aumento de la población, de la instrucción publica y el bienestar de los indígenas de Talagante, se ha propuesto el actual gobernador del departamento de la Victoria en la distribución que se ha hecho de los terrenos del espresado pueblo y considerando por otra parte la pequeñez del ingreso que tendrá el erario nacional por la enajenación de unas pocas cuadras de los mismos terrenos en la forma prevenida por la ley del 10 de junio de 1823; vengo en aprobar a todas sus partes el repartimiento que aquel funcionario ha hecho de todas las tierras de Talagante del modo que se espresa en la anterior comunicación y el intendente de Santiago a nombre del gobierno le dará las debidas gracias por el esmerado interés por el bien publico que en este asunto como en otras ocasiones ha manifestado. Comuníquese y archívese con sus antecedentes”.

2 comentarios para “Hernán Bustos Valdivia / Historia de Talagante”

  • JUAN CESPEDES says:

    Estimado, junto con saludar quisiera hacer una consulta.

    En que lugar podemos adquirir los libros que usted ha escrito?.

    Habria algun punto de venta de estos donde poder ver las diferentes historias y comprarlos?,.

    Se agradece vuestra respuesta,

    Juan Cespedes.
    El monte, Chile

  • Patricia Escobar F. says:

    Al igual que don Juan quisiera saber en dónde adquirir sus libros.

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